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PODEMOS, O LA REVOLUCION CASTRISTA EN ESPAÑA

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Saude Pavón:
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La franquicia de Puebla: El manual multinacional
   Pero no nos engañemos, Rufián y Montero no inventan nada; son los franquiciados locales de una multinacional ideológica. Mientras el obrero se preocupa por la factura de la luz, ellos ejecutan el manual del Grupo de Puebla. Irene Montero, directiva de este foro, sabe que la estrategia es disolver la sigla para salvar la casta mediante los “Frentes Amplios”
   Laclau y Mouffe enseñaron que el “pueblo” es una construcción retórica, una “cadena de equivalencias” entre demandas dispersas (feminismo radical, ecologismo de salón, independentismo) unidas por un enemigo común.

 El Grupo de Puebla aplica esto de forma industrial. Lo que importa no es la clase obrera, a la que ya no comprenden, sino la red de victimizaciones. En esta factoría de indignación, el lawfare (guerra legal) es el escudo definitivo. Ya no se analizan errores, sino que se presentan como víctimas de una persecución judicial global coordinada por la “derecha mediática”. Es el guion de supervivencia ensayado en Santiago, Buenos Aires o Bogotá, listo para su estreno en Madrid.

El enemigo necesario y los cortesanos del algoritmo
   Para que una tribu se mantenga unida, necesita un sacrificio. Girard explicó que toda comunidad simbólica se vertebra alrededor de un enemigo común. El Frente Popular 2.0 necesita culpar a una entidad externa de su propia irrelevancia, el fascismo invisible, el neoliberalismo ubicuo o el periodista que osa contrastar sus datos.
   El drama es que la sociedad ya no cree en su pantomima. Cuando el rito pierde eficacia, la izquierda radical se devora a sí misma en purgas internas de pureza, sacrificando cada semana a alguien en el altar ideológico.
 
   En la lógica de Bourdieu, el campo político opera con capital simbólico. Habiendo agotado su capital político real (la capacidad de legislar o influir), Rufián y los ex-podemitas se han convertido en administradores de la nostalgia, auténticos cortesanos del algoritmo, pendientes del trending topic. No gestionan, pero moralizan. Se han transformado en una casta de especialistas en señalar culpables pero alérgicos a asumir responsabilidades. El frente ya no nace de las fábricas, sino del guion de producción. Primero se monta el eslogan, luego, se busca una realidad que encaje.

1936 vs 2026: La tragedia convertida en opereta

   El Frente Popular de 1936 fue una alianza real de izquierdas y republicanos que se sostuvo sobre una urgencia social auténtica: La tierra, los sindicatos, el hambre y una movilización de masas. Aquel frente terminó en el desastre de la Guerra Civil, pero nació de un pueblo que existía, sudaba y combatía.
   Hoy, el “Frente Popular 2.0” es una estafa cronológica. Rufián y Montero convocan a seguidores que se indignan desde el sofá mientras esperan un pedido de Uber Eats. Aquellos luchaban por sindicatos; estos luchan por la hegemonía del hashtag. No es la repetición de la historia, es la repetición de la memoria de la derrota, sin el pueblo y sin el riesgo real.
   Marx decía que la historia se repite primero como tragedia y después como farsa. Aquí estamos en la tercera fase: La comedia ética. Si el frente de 1936 terminó en una fractura nacional sangrienta, ¿Qué nos espera del frente de 2026? No nos espera la guerra, por fortuna, sino la irrelevancia de una izquierda atrapada en su propio mito, que se recita a sí misma porque ya no tiene nada que ofrecer al trabajador que madruga.

Nietzsche y la liturgia del vacío

No olvidemos la advertencia de Nietzsche sobre la moral del resentimiento (Ressentiment). La izquierda ritualizada ha convertido la derrota en una prueba de excelencia. Si pierden las elecciones, no es por sus errores, sino porque el pueblo “no está a la altura” o ha sido “engañado”. Esta transvaloración convierte el victimismo en su nueva autoestima. Es la moral de la impotencia convertida en una falsa superioridad política.
   Si aplicáramos los métodos de la etnografía clásica, encontraríamos en este frente todos los rasgos de una tribu en decadencia, símbolos repetidos hasta la saciedad, tabúes morales e himnos de 1936 ante un auditorio que ya vive en otra época. Lo “popular” en este frente es un adjetivo vacío. Los obreros reales, aquellos que lidian con la inflación y la inseguridad, han emigrado a otros pastos políticos o se han sumido en la abstención ante la fatiga estética de ver a millonarios hablar en nombre de la precariedad.
   Como diría Turner, cuando el rito se desprende del pueblo, deja de ser religión para convertirse en teatro de mala calidad. El Frente Popular 2.0 es la antropología viva de un mito en descomposición, una tribu que sigue celebrando la ceremonia sin darse cuenta de que el templo está vacío.
   El nuevo Frente Popular puede seguir citando a los muertos de 1936 y llorando antifascismo, pero yo me pregunto, al día de hoy, cuando el pueblo de verdad ya dejó de responder a sus llamadas, ¿a quién sirve en realidad esta liturgia del resentimiento, salvo a los que se han convertido en sus propios fieles? ¿Y hasta cuándo vamos a seguir financiando, con nuestro dinero, una ficción histórica que solo existe para que cierta élite no tenga que enfrentarse a la intemperie del mercado que tanto predican?
Saude Pavón @SaudePavon

Brotes:
La operación de Roures y Podemos con Rufián11.04.2026.-

Irene Montero y Gabriel Rufián protagonizaron en Barcelona un acto en defensa de una candidatura conjunta con todas las siglas de la izquierda que puso de manifiesto su pobre nivel intelectual y la desesperación de unos personajes que temen perder sus posiciones de privilegio y, sobre todo, los suculentos ingresos que les depara la política, muy superiores a los que tendrían en el caso de tener que trabajar.

Con la ampulosa excusa de parar al PP y a Vox, a los que identifican sin reparo alguno con el fascismo, y con una larga sarta de mentiras, como la de que se pretende ilegalizar a ERC, Montero y Rufián abogaron por una unidad de la izquierda a la izquierda del PSOE que en realidad es una operación política de Podemos para salvar los muebles y de Rufián para salvar su escaño.

Bajo la pretensión de ofrecer una alternativa de izquierda en un momento de grave riesgo para la democracia y las libertades lo que Rufián y Montero hacen es buscar salidas personales, el mantenimiento de su estatus y la prolongación artificial de dos carreras políticas que hace mucho tiempo ya que no dan más de sí.

Las aportaciones de Irene Montero son de sobras conocidas. Ella es la impulsora de un desastre de las dimensiones de la ley "suelta violadores" y la principal difusora de la ideología de género y de estupideces como el "ellos, ellas y elles". Gabriel Rufián, por su parte, es un separatista que al ver peligrar su posición en ERC pretende transitar del odio a España a liderar la izquierda en España.

 La típica contradicción izquierdista que el todavía portavoz de ERC en el Congreso pretende cabalgar para mantenerse en Madrid y en política porque debe pensar que trabajar es de cobardes.

Con Podemos y Rufián se juntan el hambre con las ganas de comer, una especie de alianza de conveniencia por la que Podemos pretende aprovecharse del tirón demoscópico de Rufián —al parecer el dirigente preferido por la mayoría de los votantes de extrema izquierda en toda España— y Rufián cobijarse bajo la sombra del partido de Pablo Iglesias antes de que Oriol Junqueras le dé la patada en las posaderas urgido y empujado por todos los cargos y militantes de ERC que profesan un odio africano a su portavoz en Madrid.

Para ERC, Rufián es un "botifler", un charnego traidor, el "españolazo" empotrado en el partido por el capricho de Junqueras. Para Podemos, en cambio, es un activo electoral siempre que forme un tándem con Irene Montero y les ayude a recuperar el terreno arrebatado por una Yolanda Díaz ahora en retirada y por la plataforma Sumar, en plena descomposición.

 Detrás de la maniobra aparece el empresario Jaume Roures, otro personaje indispensable para comprender el deterioro de la política en España, un elemento siniestro en toda la extensión de la palabra, un tipo sin el que no se puede entender ni la figura de Pablo Iglesias ni el golpe de Estado separatista en Cataluña, uno de los grandes enemigos de la nación y de los españoles que se pretenden libres e iguales.

Lo que esta gente llama salvar a la izquierda y a España en realidad es salvarse ellos a costa de España, igual que Pedro Sánchez. Cuanto peor, mejor para ellos, unos ases de la crispación que sólo pueden medrar y mantenerse a base de enfrentar a los ciudadanos, crear enemigos, alzar muros, sembrar odio y engañar a los electores.
Editorial LD

Brotes:
La impunidad no es una opción en el desmontaje del grupo delictivo denominado socialismo del siglo 21.26.05.2026.-

El socialismo del siglo 21 que expandió la dictadura de Cuba en Venezuela con Chávez y Maduro, Nicaragua con Ortega y Murillo, Bolivia con Morales y Arce, y Ecuador con Correa, y que controla gobiernos para dictatoriales de Brasil con Lula da Silva, México con López Obrador y Sheinbaum, y Colombia con Petro, ha destrozado la libertad en toda Latinoamérica cambiando constituciones, leyes, economías y la conducta social, con terrorismo, narcoestados, impunidad, manipulación del crimen, guerra híbrida y más. El desmontaje de las dictaduras está en curso, pero los criminales intentan dejar el gobierno pero no el poder, y para evitarlo es imprescindible recordar que su impunidad no es una opción.

El denominado socialismo del siglo 21 no es una entidad política, es un “grupo delictivo organizado” definido por el artículo 2.a. de la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional o “Convención de Palermo” como “un grupo estructurado de tres o más personas que exista durante cierto tiempo y que actúe concertadamente con el propósito de cometer uno o más delitos graves o delitos tipificados con arreglo a la presente Convención con miras a obtener, directa o indirectamente, un beneficio económico u otro beneficio de orden material”.

Desde su inicio con la llegada de Hugo Chávez a la presidencia de Venezuela en 1999 y la inmediata asociación pública con el dictador Fidel Castro y con el fundador del Foro de Sao Paolo Luis Ignacio Lula da Silva, el socialismo del siglo 21 -que empezó como populismo, movimiento bolivariano, proyecto alba y que también es el castrochavismo- se instaló y expandió fundado en el sistema criminal de la dictadura castrista de Cuba. El dinero del petróleo venezolano y la metodología criminal castrista construyeron el mayor y sostenido ataque contra la libertad y los derechos humanos en las Américas.

El “grupo delictivo organizado” comenzó con Chávez, Castro, Lula y sus entornos, cumpliendo exactamente la definición de la Convención de Palermo porque “actuaron concertadamente para cometer todos los delitos necesarios, directa e indirectamente con miras a obtener beneficios económicos, a perpetuarse indefinidamente en el poder y a tomar el poder en todos los países de las Américas (otro beneficio de orden material)”.

El grupo se fue expandiendo con las dictaduras de Morales en Bolivia, Ortega en Nicaragua, Correa en Ecuador y con gobiernos para dictatoriales como el de Kirchner en Argentina, Lugo en Praguay, Toledo en Perú, López Obrador en Mexico, Boric en Chile, Castro en Honduras que imponían con todo tipo de delitos, desde el fraude electoral hasta falsificaciones y asesinatos.

La historia del siglo 21 en las Américas hasta el año 2025, es la crónica de la expansión de la dictadura de Cuba bajo liderazgo de Hugo Chávez hasta 2013 en que se produjo su muy conveniente muerte para la dictadura de Cuba que desde entonces tomó el mando, convirtiendo Venezuela en su satélite principal. En este primer cuarto de siglo, con narrativa de revolución, liberación de los pueblos, lucha contra la pobreza y la desigualdad y antiimperialismo, se cometieron en las Américas los más atroces crímenes contra los derechos humanos, la libertad, crímenes de lesa humanidad, delitos económicos, de narcotráfico y más, como lo prueban los presos políticos, torturados, asesinados y masacrados, exiliados, expropiados, perseguidos y sometidos a terrorismo de Estado en Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador.

El mapa poblacional de las Americas cambió por efecto de los crímenes del “grupo delictivo organizado” del socialismo del siglo 21, con los cerca de 9 millones de exiliados venezolanos, más de un millón de cubanos, cientos de miles de Nicaragua, Ecuador y Bolivia. El modelo económico de los países de Latinoamérica dejó la institucionalidad y la búsqueda de transparencia y fue reemplazado por la corrupción transnacionalizada del “Lava Jato”, los nuevos ricos, los contratos con deudas externas indeterminadas con China, Rusia, Irán y más.

La conducta social también cambió, porque la gente que no pudo migrar para sobrevivir se sometió a la inseguridad de los narcoestados, a recibir prebendas en forma de bonos y asistencias, a tener cada vez más necesidades y menos libertad mientras observaban como los grupos vinculados al régimen se instalaban como “la nueva burguesía”.

La agresión por medio de mecanismos de guerra híbrida que el socialismo del siglo 21 perpetró durante décadas contra todos los países de Latinoamérica, hizo crisis en la seguridad de Estados Unidos y desde el proceso electoral de 2024 el hoy presiente Trump 47 planteó lo que ha emitido como “Estrategia de Seguridad Nacional”, cambiando la geopolítica en el hemisferio occidental y procediendo al desmontaje de las dictaduras del socialismo del siglo 21 que ha convertido a Nicolas Maduro y algunos miembros del grupo delictivo en reos y que tiene a la dictadura de Cuba bajo ultimátum.

El desmontaje del grupo delictivo del socialismo del siglo 21 es la terminación de las dictaduras de Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Ecuador. La seguridad nacional de Estados Unidos puede convertirse en la seguridad de todos los pueblos de las Américas y para lograrlo la impunidad no es una opción.
Carlos Sánchez Berzain. @csanchezberzain

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