Mensajes recientes

Páginas: 1 [2] 3 4 ... 10
11
Noticias Internacionales / Re:IRAN
« Último mensaje por Brotes en 24 horas »
El hombre en la arena: Por qué la resistencia organizada de Irán es el verdadero aliado de Estados Unidos
26.03.2026.-

Apenas unos meses después de dejar el cargo, el presidente Theodore Roosevelt, en su famoso discurso pronunciado en París el 23 de abril de 1910, titulado «La ciudadanía en una república», afirmó que «quien cuenta es el hombre en la arena». Esta cita atemporal puede servir de guía a Estados Unidos a la hora de decidir en quién confiar para definir el futuro de Irán.

La Operación Furia Épica fue la decisión correcta. El Líder Supremo está muerto. Se confirma la muerte de su ministro de Defensa, el comandante de la Guardia Revolucionaria Islámica y altos mandos de inteligencia. Durante cuarenta y siete años, este régimen mantuvo al mundo como rehén, y el Comandante en Jefe atacó con precisión y determinación.  Como piloto de la Fuerza Aérea, rindo homenaje a la valentía de esa decisión .

Pero pasé 35 años en la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. He planificado y ejecutado operaciones de este tipo. Y les digo, con la franqueza que exige mi servicio: lo que hemos comenzado, las bombas por sí solas no pueden terminarlo.

El cuerpo de Khamenei yace entre los escombros, y la Guardia Revolucionaria Islámica sigue lanzando misiles contra Israel y bases estadounidenses en seis países. Han declarado cuarenta días de luto y prometido represalias que "apuñalarán a Estados Unidos en el corazón". Matar a la cabeza no acabó con la bestia. Nunca lo hace, no sin una fuerza terrestre que termine lo que las bombas empezaron.

Irán no es un desierto plano. Es una nación montañosa de 90 millones de habitantes con un régimen que dedicó cuarenta y siete años a construir sistemas de respaldo en cada estructura de mando y red de comunicaciones. Solo en enero, asesinaron a más de siete mil de sus propios ciudadanos. Acorralados y sin fuerzas internas que los reemplacen, matarán a cientos de miles más. La única forma de lograrlo mediante la fuerza militar requeriría doscientos mil soldados sobre el terreno, en un país cuatro veces más grande que Irak. Ningún presidente enviará esa fuerza. Ni deberían hacerlo.

La pregunta es: ¿cuál es la solución?

La respuesta ya está sobre el terreno.

El 23 de febrero, cinco días antes del ataque de nuestros misiles, aproximadamente 250 combatientes de la Organización de los Muyahidines del Pueblo de Irán (también conocida como MEK) traspasaron el perímetro de seguridad exterior del mismo complejo Motahari que atacamos cinco días después. Se enfrentaron a 8.000 defensores y lucharon durante horas. Con la ayuda de personas del círculo de seguridad más íntimo del régimen, lograron inutilizar las cámaras de vigilancia del interior del complejo de Jamenei. Más de 100 resultaron muertos o capturados. El resto se retiró y espera ser redesplegado.

No se puede fingir lo ocurrido en la calle Pasteur. No se puede irrumpir en un recinto defendido por 8.000 guardias sin años de infiltración de inteligencia, una sólida infraestructura organizativa y una población dispuesta a dar refugio a los combatientes arriesgando sus propias vidas. El régimen puede matar a los combatientes, pero no puede borrar el hecho de que llegaron al corazón de Teherán cinco días antes que los misiles estadounidenses.

Y no se han detenido. Unidades armadas del MEK atacaron la guarnición de la CGRI en Hashtgerd, a cuarenta kilómetros al oeste de Teherán, causando numerosas bajas. En Isfahán, las Unidades de la Resistencia destruyeron los edificios del Ministerio de Justicia e Inteligencia del régimen. Mientras nuestros pilotos atacan desde nueve mil metros de altura, estos combatientes atacan desde las calles de las ciudades iraníes. Ningún misil de crucero puede igualar eso.

Conocí este movimiento cuando estaban en Irak. Los residentes del MEK revelaron información crucial sobre las actividades maliciosas de Teherán en Irak, lo que salvó vidas estadounidenses; una deuda que nunca saldamos. Desde entonces, he visitado a miembros del MEK en Ashraf 3, Albania, y me reuní con la Sra. Maryam Rajavi, presidenta electa del Consejo Nacional de Resistencia de Irán, en París.

El plan de diez puntos de Maryam Rajavi parece una constitución escrita por los Padres Fundadores: separación de la religión y el Estado, elecciones libres, igualdad de género, abolición de la pena de muerte y un Irán no nuclear.

Cuando cayeron nuestras bombas la semana pasada, su primer mensaje no versó sobre el poder, sino sobre la protección de los civiles y los niños. Rajavi anunció el gobierno provisional del CNRI, preparado desde 1981, y declaró: «Irán no es su régimen. Irán es su pueblo».

No se trata de alguien que espera que Estados Unidos le entregue un país. Se trata de alguien que se ha ganado el derecho a liderarlo.

El presidente Trump es un negociador. Sabe distinguir un activo real de uno falso. Reza Pahlavi, hijo del último monarca depuesto en 1979, no tiene ninguna organización dentro de Irán. Se ha documentado exhaustivamente que el 89% de sus seguidores en redes sociales son bots. Para que llegara al poder, sería necesario enviar 200.000 soldados para coronarlo. No es una alternativa. Es una dependencia.

El MEK llegó a la calle Pasteur sin un solo dólar estadounidense, ni armas, ni soldados. Esa es la definición de un verdadero activo.

Estados Unidos no necesita enviar ni un solo soldado ni ocupar territorio iraní. Reconocer al Consejo Nacional de Resistencia de Irán y al gobierno provisional de la Sra. Rajavi enviaría un mensaje contundente. Debemos abandonar cuatro décadas de demonización contra la resistencia organizada, orquestada por el mismo régimen que nuestras bombas ahora están destruyendo. Nuestras bombas no pueden lograrlo solas, sin una fuerza sobre el terreno. Pero existe una fuerza sobre el terreno, y han pagado este precio con 120.000 vidas.

Las palabras del presidente Roosevelt nunca fueron tan urgentes. El mérito corresponde a quienes están en primera línea. Luchan ahora mismo por los mismos valores que el presidente Trump invocó cuando les dijo a los iraníes: «La hora de vuestra libertad está cerca».

Es el único trato que funciona.
Charles Wald
12
Noticias Internacionales / Re:SITUACIÓN EN VENEZUELA
« Último mensaje por Nelson Chitty en 24 horas »
Notas sobre el difícil camino de la redención en Venezuela
25.03.2026.-

Artículo 15. La sociedad tiene derecho a pedir cuentas de su gestión a cualquier agente público.
Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano. París, 1789.

Artículo 16. Una sociedad en la que no esté establecida la garantía de los derechos, ni determinada la separación de los poderes, carece de Constitución.
Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano. París, 1789.

“Una auténtica democracia es posible solamente en un Estado de derecho y sobre la base de una recta concepción de la persona humana. Hoy se tiende a afirmar que el agnosticismo y el relativismo escéptico son la filosofía y la actitud fundamental correspondientes a las formas políticas democráticas, y que quienes están convencidos de conocer la verdad y se adhieren a ella con firmeza, no son fiables desde el punto de vista democrático, al no aceptar que la verdad sea determinada por la mayoría o que sea variable según los diversos equilibrios políticos. Una democracia sin valores se convierte con facilidad en un totalitarismo visible o encubierto, como demuestra la historia”.
Juan Pablo II (Centesimus annus, 46)

Venezuela deambula entre la perplejidad, la desfiguración y el espejismo. Se ha transformado en un Estado desrepublicanizado, desconstitucionalizado, desinstitucionalizado, desconvencionalizado y sujeto a tutela política y militar, desde una extraña suerte de protectorado ejercido por los Estados Unidos de América.

Sin embargo, su población opone una expectativa mayoritaria que cree que la situación mejorará, más allá de una crisis compleja que ha conducido al país hacia la pobreza, el atraso, la disfunción general de las prestaciones públicas, el daño antropológico y la pérdida de autonomía y soberanía.

Paralelamente, la incertidumbre racional persiste y la emoción se mantiene, como un renovado ánimo que se funda en la esperanza, acorde con nuestro misticismo. La gente cree que llegará otro escenario más temprano que tarde y apuesta a que el país entrará pronto en un período de transformación y progreso.

Empero, cambiar las cosas después de 27 años de una experiencia caótica con nombre de revolución, no es tarea sencilla, ni faena que se pueda acometer sin un genuino y vigoroso compromiso espiritual, ético y moral que sirva de apoyo en la travesía. Más aún cuando quienes dirigen el ejercicio del poder y el mando son los mismos que crearon y alimentaron la crisis que sofoca al país.

Una circunstancia no puede ser obviada: el hegemón del norte impone una estabilización fundada en sostener a Delcy Rodríguez, y a ella se adhieren precisamente aquellos que dirigieron el deletéreo proceso que nos trajo hasta aquí.

A la distancia, se perciben, sin embargo, ademanes tímidos por parte de la clase política gobernante en la dirección de corregir algunos entuertos. La vicepresidenta encargada intenta conciliar, no sin dificultad, propósitos que traen consigo una aporía: pasar de un extremo a otro para sobrevivir y agradar al mismo tiempo a sus nostálgicos compañeros de ruta y al protector imperial, sin dejar de ser, ante quienes, como ella, son la rémora contumaz del orden ideológico a superar.

Una prueba de ello es la Ley de Amnistía, que no resuelve, sin embargo, la tendencia a criminalizar la conducta crítica de la ciudadanía y, especialmente, se mantiene reacia a aceptar el reclamo pluralista y una base de alteridad. Mientras no se deroguen las leyes represivas, no habrá retorno a la democracia ni al respeto de los derechos humanos.

Que Perkins Rocha siga, y no solo él, privado de libertad, se acerca a la situación que anticipaba la Cátedra de Derecho Constitucional de la UCV, que advertía que la interpretación de esa Ley de Amnistía, sin completar la necesaria abrogación de otros instrumentos, traería discriminación y continuidad de la persecución.

La superación de esta agonía que lastra las verdaderas posibilidades de dar el salto cuántico que necesitamos y construir un verdadero cambio para mejor, reside en entender que todos deben aportar desde sus espacios. Nadie tiene la fuerza para alzar la pesada losa que la fallida revolución colocó sobre nuestras espaldas. Ni el mutante chavomaduristamilitarista que nos sigue gobernando, ni la oposición más popular pero inorgánica que reúne a la insatisfecha mayoría ciudadana.

No hay una varita mágica ni energía acumulada en manos de la nación misma. Los que gobiernan deben dar la vuelta e iniciar el despeje de la ecuación. Tienen y deben asumir la responsabilidad histórica. Carecen de legitimidad y la legalidad de la que disponen es precaria, no es sustentable en el tiempo, y sugiere abrir las compuertas para que el país vaya saneándose orgánicamente y curándose las heridas de todo tipo que hoy lo afligen. La salida es pugnar por depurar la contaminada y adulterada legalidad con el remedio de la legitimidad constitucional y legal. ¡Atrévanse!

 Nelson Chitty La Roche      nchittylaroche@gmail.com
@nchittylaroche
13
Noticias Internacionales / Re:Argentina siempre igual
« Último mensaje por Brotes en 24 horas »
Había una vez… un juez perseguido
25.03.2026.-

Tengo un poco olvidado el contarles cosas lindas a los nietos. Quizás porque nos tapan otro tipo de hechos… No sé, de cualquier forma, está mal. Vamos a tratar de recuperarnos en un futuro. Hoy no.

Hoy no, porque esta historia no se la puedo contar a ellos, aunque espero que algún día la conozcan. O, mejor dicho, que conozcan a su protagonista.

Justo, en estos días cercanos al Día del Niño por Nacer, estaba leyendo un librito de Alfredo López, Juez Federal de Mar del Plata desde hace más de veinte años: Resistir para reconquistar. Es un hombre de una trayectoria impecable. Ha sido siempre una de las voces más valientes para defender la vida. Contracorriente, obviamente. Y eso, en esta Argentina, se paga. Y caro.

Porque la lucha por la vida, especialmente la de los niños, aunque parezca algo tan elemental como necesario, en este mundo homicida, es heroica. Él se ocupó de dejarlo bien claro: además de antinatural, el aborto es anticonstitucional y viola todas nuestras leyes superiores. Pero, como dice en el libro “si no les interesa la justicia, menos les va a interesar el derecho, que es instrumental y el medio para alcanzar el fin último que es la justicia.”

También, hay que recordarlo para su honra, fue de las pocas voces con sentido común que se oyeron en ese período tenebroso al que llamamos “pandemia” donde el mundo se diplomó de idiotez.

 

¿A quién le sirve que estemos mal?

“El sistema que nos oprime, ya sea por derecha o por izquierda, tiene la misma terminal, que es el poder internacional del dinero. De manera que tanto el liberalismo como el marxismo responden a esos intereses.” (, p. 28)

¡Pobre Juez López! ¡Se ganó con estas denuncias la enemistad de todos los poderosos del mundo! Y como decíamos, eso se paga caro. “El objetivo es el control poblacional”, nos dice más adelante… “Son psicópatas”. ¡Claro que sí! Hagan la lista y todos encajan.

Y claro… es en este orden que se inscriben los grandes crímenes de nuestros días. Y aquí sumemos todo: el aborto es, por cantidades, el peor, pero hay mucho más: las drogas, las ideologías “antihumanas” y, sobre todo las guerras… Las guerras más crueles que haya conocido la humanidad.

En este orden, al Juez López le han indignado especialmente los crímenes cometidos por Israel en sus guerras contra los palestinos. Los ha denunciado con claridad. ¿Alguien puede negar la atrocidad que muestran sus números? Y eso se paga todavía más caro. Una vez más no importa la realidad, sino el relato. Hoy las bombas israelíes atacan a poblados cristianos del Líbano, pero nadie lo denuncia. Y eso que no hay excusa válida, porque allí no hay terroristas.  Silencio… Decir algo conlleva la persecución, la denuncia. Decir algo contra Israel es siempre un acto racista, nazi, etc., etc. Algo intolerable para este gobierno, para el anterior y para cualquiera de los anteriores… Cada vez más. ¡Pobre Juez López! Pero miles de argentinos lo siguen por las redes y le creen.

Y es por eso que hoy está denunciado.

 

LA JUSTICIA INJUSTA

El plenario del Consejo de la Magistratura tiene que resolver en los próximos tiempos su destitución. Nada menos. Se atrevió a criticar al gran poder del Dinero. Se atrevió a denunciar complicidades.

Sí, ya sé que Usted recuerda a los Oyarbides con sus anillitos y corrupciones, o a los Zaffaronis con sus garantismos  y  burdeles, o a los tantos otros que nunca fueron ni serán ni denunciados, ni destituidos. Obvio que no. A esos el poder los termina premiando, porque son cómplices y funcionales.

Lo cierto es que no puede haber paz sin justicia verdadera. Ni en la Argentina, ni en el mundo. Y, como la justicia (política, social, la que quiera), hoy es una palabra vacía, al Juez López lo denuncian y persiguen. Se lo acusa de racismo. ¡A alguien que siempre defendió la vida de los más débiles! ¿No recuerdan sus acusadores que el racismo de Margaret Sanger fue el gran motor del aborto en occidente? Había que “disminuir” la población de “afrodescendientes”, como ahora hay que decir. Del mismo modo que ahora hay que sacarse de encima a los viejos, a los enfermos, a todos los que no encajen con el “mundo feliz” que proyectan sus ingenieros sociales. Para eso están las guerras también, ¿qué se creen? Hay gente que sobra y por eso los quieren exterminar.

 CONCLUSION

Y es robada al libro del Juez López, para que vean hasta dónde llega su atrevimiento: “El sistema está cooptado por el enemigo, razón por la cual debemos encontrar la salida como en un laberinto, por arriba, saliendo del contexto para poder restaurar los valores tradicionales y reconstruir la Nación.”

¿Será posible? Él cree que sí, por eso sigue luchando. Está claro que al Juez López ya lo condenaron. Le hubiese sido más fácil mirar para otro lado… Cuarenta años en la Justicia sin una denuncia echados por la borda… ¿Quién se creerá? ¿Cómo se le ocurre?

Se le ocurrió simplemente porque tiene conciencia y no quiere ser esclavo. No quiere “bajar la cerviz y sumarse al rebaño.” Se le ocurrió porque lleva la sangre del Libertador en sus venas, se le ocurrió porque cuando era joven vio el ejemplo de los que supieron morir en Malvinas luchando contra el mismo enemigo.  Se le ocurrió porque no sabe rendirse, aún en un mundo que solo sabe rendirse. Y se le ocurrió porque está harto.

Harto de un país que, aunque pasen los gobiernos se sigue revolcando en la corrupción. Harto de un mundo se ensaña siempre con los más débiles: con los niños nacidos, que siempre son las primeras víctimas de las guerras; con los niños por nacer que son el objetivo a liquidar por el poder mundial, que siempre es y será homicida.

Él habla de “resistir para reconquistar”. Yo le creo.
 Franco Ricoveri
14
Noticias Nacionales / Re:PSOE
« Último mensaje por Saude Pavón en 24 horas »
....
La contradicción es obscena: El Estado tiene recursos de sobra para que un observatorio de expertos analice si un meme es “polarizador”, pero carece de efectivos suficientes para vigilar a un agresor reincidente. Se prefiere invertir en el algoritmo HODIO, que protege la imagen del Gobierno, que en la patrulla que protege la vida de los ciudadanos. Es la estatalización del conflicto simbólico, cuando el Estado entra a definir los términos de la conversación, deja de ser árbitro para convertirse en un jugador interesado que, además es el dueño del estadio y el autor del reglamento. El prestidigitador ha decidido que es más rentable perseguir adjetivos que criminales, porque lo primero alimenta su relato y lo segundo solo expone su incompetencia de gestión.

El chivo expiatorio y la estética del castigo
René Girard recordaba que las sociedades se pacifican sacrificando chivos expiatorios, concentrando sobre ciertas figuras el resentimiento y la culpa colectiva. El odio, en el marco de HODIO, no es una patología a curar, sino un recurso político a gestionado contra el disidente, el crítico, el que señala que el emperador no tiene programa ni presupuestos sino trampas. Se construye una cartografía moral del país basada en desviaciones discursivas mientras se ignora que el principal agente de la polarización se sienta cada martes en el Consejo de Ministros.

No importa que el odio más virulento (ese que destila veneno contra jueces, opositores o periodistas) circule desde las propias cuentas de los ministros; esa categoría no se mide, porque el medidor lo sostiene la mano del poder. Es el triunfo del pirómano inaugurando el observatorio nacional contra incendios. Un espectáculo de cinismo financiado por fondos europeos que debían transformar la economía pero que se han malgastado en edificar un Gran Hermano con lenguaje inclusivo.

¿Quién nos protege del protector?
A nivel cultural, el mensaje de fondo es devastador: La verdad ya no importa; lo único que vale es el clima emocional certificado por el Ministerio de turno. El ciudadano deja de ser un sujeto racional para ser un niño de cristal que debe ser protegido de palabras hirientes por su padre-Estado. El resultado es la infantilización absoluta del espacio público. Debatir se convierte en ofender, e ironizar se convierte en agredir. Se busca una sociedad dócil, donde el único pegamento sea la adhesión inquebrantable a la figura del líder salvador.

Arendt lo avisó, cuando la política se libra en el terreno de las emociones, el poder gestiona sentimientos, no realidades. El detalle más revelador de HODIO es su total ausencia de autocrítica. Es una herramienta unidireccional, se aplica hacia abajo, hacia el ciudadano que protesta; nunca hacia arriba, hacia el despacho donde se decide quién es “fango” y quién es “pueblo”.

Al final, la ironía es que el Gobierno ha inventado un medidor de odio que mide todo menos su propia soberbia. HODIO no es un espejo para que el poder se vea a sí mismo, sino un foco inquisitorial que apunta siempre al disidente. Es un dispositivo perfecto para consolidar un totalitarismo blando. No necesitas cárceles masivas si puedes convertir al adversario en un apestado moral. No lo refutas con argumentos, lo descalificas con etiquetas algorítmicas; no lo debates, lo archivas como “tóxico”. Es la muerte de la dialéctica bajo el peso muerto de la corrección estatal.

En una democracia adulta, el ciudadano tiene derecho a la ironía, a la sátira y a la crítica sin que su voz acabe en un fichero de sospechosos. El odio real se combate con leyes claras aplicadas por jueces independientes, no con aparatos retóricos diseñados para señalar al crítico del mes. Al final, me surge una pregunta que ningún algoritmo de Sánchez podrá procesar, y que las víctimas atrapadas en los fallos de VioGén claman desde su silencio ¿Quién nos protege de este protector que nos vigila los tuits mientras nos deja indefensas ante la vida real? La respuesta, me temo, no se encontrará en ningún observatorio financiado por Bruselas, sino en la triste constatación de que hemos cambiado nuestra libertad por un indicador de pureza emocional gestionado por un ilusionista.
Sude Pavón @SaudePavon
15
Noticias Nacionales / Re:PSOE
« Último mensaje por Saude Pavón en 24 horas »
HODIO: La Piedra Filosofal del sanchismo y la seguridad de casta.
24.03.2026.-

El Estado gasta millones en vigilar tus adjetivos mientras deja a las mujeres indefensas ante la realidad.

Pedro Sánchez ha encontrado la piedra filosofal del progresismo tardío: Medir el mal. No el mal de la corrupción institucional (esa de maletines y aplicaciones de mensajería encriptada), ni el de la inflación disparada que asfixia a las familias, ni el de las listas de espera sanitarias que se han vuelto el nuevo purgatorio de la sociedad española. El gran prestidigitador de la Moncloa ha decidido que lo urgente, lo verdaderamente existencial para la nación, es medir el mal de los tuits. Y lo ha bautizado, porque en la factoría de ficción sanchista todo nuevo fetiche necesita su nombre: HODIO.

Se trata de una suerte de huella de carbono moral que promete vigilar la atmósfera digital para detectar quién contamina con opiniones “inadecuadas”. En este nuevo orden de prioridades, la asfixia económica del ciudadano es un daño colateral aceptable; pero la “contaminación” de su muro digital se ha elevado a la categoría de pecado intolerable contra el santo régimen.

El truco es viejo, pero la puesta en escena es de una sofisticación propia de una distopía de bajo presupuesto. El Gobierno presenta HODIO como una herramienta para “medir y combatir el odio y la polarización”, con la solemnidad impostada de quien ha descubierto la vacuna contra la crispación social. Uno imagina a los asesores de la Moncloa redactando la nota de prensa con el entusiasmo de un ingeniero social soviético: El Estado cuantificará el odio, lo convertirá en dato, en gráfico, en indicador de progreso resiliente. No importa que el mismo Gobierno viva, respire y se alimente de la polarización que dice combatir; lo importante es que ahora puede presentarse ante el mundo como el árbitro neutral de lo decible, como el sacerdote laico de la pureza discursiva. Es, en esencia, la institucionalización de la hipocresía elevada a categoría de algoritmo de Estado.

La Neolengua como rito de paso
Hannah Arendt describió cómo los regímenes modernos sustituyen los hechos por relatos, blindándolos como si fuesen la única verdad posible. El odio, bajo esta lógica sanchista, no es una realidad social a estudiar, sino una categoría política elástica que el poder rellena a conveniencia. Lo que contradice el relato oficial no es simple discrepancia, es un “ataque a la convivencia”, es un “discurso peligroso”. El paso siguiente es tan previsible como aterrador: Si es peligroso, hay que medirlo; si se mide, se sancionar; si se sanciona, se expulsa del espacio público. Es el sueño de cualquier autoritario con ínfulas de psicólogo clínico, convertir la disidencia en una patología monitorizada por el Ministerio de la Verdad de turno.

Antropológicamente, HODIO es un dispositivo ritual de primer orden. Es el mecanismo simbólico por el cual el Estado se arroga la autoridad para distinguir entre lo puro y lo impuro. Mary Douglas explicaba que toda sociedad necesita trazar fronteras entre lo limpio y lo sucio para mantener el orden social. Aquí lo “sucio” no es ya la basura material o la ineficacia administrativa, sino la palabra herética: El mensaje incómodo, el meme irreverente que ridiculiza al líder o la crítica que no respeta el rígido catecismo progresista. HODIO funciona como un sistema actualizado de tabú; hay palabras, chistes y opiniones que automáticamente quedan marcadas como impuras, marcando al ciudadano con una “letra escarlata” digital que lo expulsa de la comunidad de los “buenos”.

El poder como “cuidador”: El rostro de Foucault
El Gobierno, por supuesto, envuelve este control en el papel de regalo del altruismo. Habla de “defender la democracia” y de “proteger a los colectivos vulnerables”. Es un vocabulario cuidadosamente terapéutico, diseñado para que la censura sepa a un dulce amargo, entra con la suavidad de la protección prometida, pero deja en el paladar el rastro áspero de la sumisión. Michel Foucault validaría sus tesis sobre la biopolítica y el poder pastoral. El poder ya no se proclama opresor, sino cuidador. No dice “te vigilo porque eres culpable”, dice “te acompaño por tu propio bien”; no dice “te censuro”, dice “te protejo de ti mismo y de los malos influjos”. Es el control paternalista que te asfixia con un abrazo mientras te pregunta, con tono condescendiente si estás siendo lo suficientemente “inclusivo”.

El paralelismo con la huella de carbono es la clave de este sistema de control. Igual que han conseguido que encender la calefacción parezca un crimen contra el planeta, ahora pretenden que cualquier expresión espontánea sea un potencial crimen moral. Sin embargo, este “cuidado” es profundamente asimétrico y revela una jerarquía de castas que insulta a la inteligencia del contribuyente. Mientras el Estado gasta millones en algoritmos para escrutar si un ciudadano “odia” en la red, destina recursos a la seguridad física de sus tótems mediáticos y políticos. Figuras como Sara Santaolalla o la aristocracia de Galapagar disfrutan de un blindaje pagado con el IVA de quienes apenas llegan a fin de mes. Para la élite, el Estado es un guardaespaldas real; para el resto, es solo un vigilante de ortografía moral. Es el privilegio de la piel fina, la élite necesita blindaje físico, mientras al ciudadano de a pie se le ofrece vigilancia de adjetivos.

La tragedia de la realidad: El fracaso de VioGén
Pero no nos engañemos, HODIO no nace de la nada ni es una flor solitaria en el jardín de la Moncloa. Es la pieza que faltaba para completar un rompecabezas de vigilancia que ya cuenta con piezas tan inquietantes como el Oberaxe (Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia) y la aplicación Alertodio. El prestidigitador ha montado un ecosistema de monitorización que haría palidecer a los guionistas de Black Mirror. Mientras el ciudadano medio cree que estas herramientas son para perseguir delitos graves, la realidad es que sirven para alimentar una base de datos de la corrección política.

Oberaxe no es más que la avanzadilla estadística para justificar la ingeniería social y Alertodio es el botón del pánico para que el vecino chivato denuncie al que no comulga con las ruedas de molino del Gobierno. Mientras tanto, nadie se atreve a preguntar cuánto costará alimentar este nuevo monstruo estadístico. No hay memoria económica detallada, pero cualquiera que haya hojeado un BOE sabe que hablar de inteligencia artificial, licencias tecnológicas y equipos de “expertos” dedicados a contar adjetivos nunca baja unos cuantos millones. En paralelo, la propia Fiscalía y distintos informes alertan de fallos estructurales en VioGén, mujeres asesinadas tras haber pedido ayuda, puntuaciones de riesgo mal calculadas. El Estado paga gustoso para medir el “odio digital”, pero regatea en la única estadística que debería quitarle el sueño: La de las vidas que se pierden por falta de recursos materiales.

Mientras se riegan estos observatorios de lo intangible , la realidad física se desmorona. El sistema VioGén se ha convertido en el testimonio mudo de esta negligencia criminal. La semana pasada de este mes de marzo de 2026, volvimos a contar muertes de mujeres que tenían órdenes de protección que habían cumplido con el rito de la denuncia, pero a las que el sistema dejó solas. El Estado, tan eficiente para detectar un “micromachismo” en un tuit, se vuelve un topo ciego cuando una mujer en riesgo real pulsa un botón del pánico que no resuena en ninguna parte.

Sigue...
16
Gabriel e Irene, un frente popular para salvar la nómina
2403.2026.-

Todo sea porque los Iglesias puedan seguir disfrutando de su dacha, gracias al dinero público, y Gabriel se pueda quedar en Madrid, de donde dijo hace ya 11 años que se marcharía. Pues ahora oposita a que su plataforma la voten en Algeciras mientras está a punto de empadronarse con Almeida. Todo muy coherente.


Los Iglesias-Montero son muy amigos de Gabriel Rufián. Irene y Gabriel solo se llevan seis años y ambos comenzaron en el mundo del comercio. Ella como cajera de supermercado y él de dependiente en El Corte Inglés. Pero más allá de compartir profesión hasta que hallaron la bicoca de la política, los dos coinciden en una enemiga a batir: Yolanda Díaz. Ahora, eliminada la vicepresidenta hollywoodense de la ecuación, los señores de Galapagar y el separatista que ahora va de jacobino se van a aliar para refundar la refundación de lo refundado.

Es decir, para conformar un Frente Popular que sume a toda la izquierda ante el alarmante horizonte que dibujan las encuestas, y que han avanzado ya los electores de Extremadura, Aragón y, recientemente, Castilla y León. Lo curioso es que no se han enterado todavía de que el líder de todo ese espacio político es Pedro Sánchez.

La relación no ha sido siempre buena con el republicano catalán: Iglesias se enfadó mucho hace unos meses con Gabriel porque, según él, «compadreaba con Vito Quiles». Hasta le instó a dejar de hacer el «gili…». Pero no ha llegado la sangre al menguante río de la extrema izquierda, ese regato que el PSOE está fagocitando, hecho que les obliga a montar numeritos como el del Consejo de Ministros extraordinario del viernes. Sobreactuaciones, todo, porque de salirse del Gobierno, ni oír hablar. ¡Pues no hace frío fuera!

Y es que lo de ver peligrar las mamandurrias une mucho. No hay mejor pegamento que la pasta y, si es pasta gansa pagada por el respetable, más y mejor. Eso es impedir que los españoles voten por un cambio de Gobierno. Ahora, Rufián y Montero se han citado el 9 de abril en Barcelona para presentar un nuevo partido que canalice el voto extremista, disruptivo, separatista y antisistema: ella quiere ser número 1 por Madrid y él, por la capital catalana.

 El maestro de ceremonias de ese acto en Barcelona será Xavier Doménech, exdiputado de los Comunes, al que todos recordamos por el beso en la boca que le propinó al marido de Irene.

Todo queda en casa. Y hasta han abierto la puerta para que entre Sumar. Ya sin Yolanda. Sin embargo, un amigo de ambos, Arnaldo Otegi, no quiere ni oír hablar de sumarse a esta plataforma. Los proetarras siguen siendo los más fieles costaleros de Pedro y, a diferencia de todos los demás, continúan creciendo hasta ponerse a las puertas de Ajuria Enea. Que le pregunten a Aitor Esteban.
Mayte Alcaráz.
17
Noticias Internacionales / Re:LIBANO
« Último mensaje por Brotes en 24 horas »
La ofensiva israelí abre un nuevo interrogante en el sur del Líbano
15.03.2026.-

El avance de las tropas israelíes sobre colinas y posiciones estratégicas del sur del Líbano abre una nueva fase en el conflicto. Mientras Israel asegura que busca alejar a Hezbolá de su frontera, los movimientos sobre el terreno alimentan una pregunta más amplia: ¿Hasta dónde está dispuesto a llegar para imponer una nueva realidad de seguridad en el país vecino?

La guerra en el Líbano entra en una nueva fase. En pocos días, la escalada de ataques ha dejado centenares de muertos y cerca de un millón de personas desplazadas en todo el país. Mientras continúan los bombardeos y los enfrentamientos a lo largo de la frontera sur, empieza a ganar peso una pregunta entre diplomáticos y militares: ¿qué busca realmente Israel en el sur del Líbano?

Los movimientos del ejército israelí sugieren que la ofensiva podría ir más allá de una simple campaña contra Hezbolá. Israel ha atacado cientos de objetivos en el país y mantiene posiciones militares dentro de territorio libanés. El objetivo declarado es proteger a las comunidades del norte de Israel, que han sido evacuadas en distintas fases del conflicto, pero la operación sugiere también un cálculo territorial más amplio.

El ejército israelí avanza de forma gradual, ocupando colinas y posiciones elevadas que dominan carreteras y valles en el sur del país. Desde esas alturas se pueden vigilar movimientos y controlar rutas estratégicas. Varios observadores interpretan estos movimientos como el intento de construir una línea de seguridad dentro del territorio libanés, una zona tampón que limite la capacidad de Hezbolá para operar cerca de la frontera.

La idea de una franja de seguridad en el sur del país no es nueva. Israel mantuvo una zona ocupada en esa región durante casi dos décadas, hasta su retirada en 2000. Aquella presencia militar buscaba impedir ataques contra su territorio. La estrategia actual parece diferente: en lugar de una ocupación completa, Israel parece apostar por controlar puntos estratégicos del terreno y vaciar ciertas zonas de población, creando un espacio militar difícil de utilizar para Hezbolá.

El estratégico río Litani

En este contexto vuelve a aparecer un elemento que ha marcado durante décadas la estrategia israelí hacia el Líbano: el río Litani. Desde finales de los años setenta, distintos planes militares han contemplado la posibilidad de empujar a Hezbolá hacia el norte de este río, alejando sus posiciones de la frontera israelí. Los movimientos actuales sugieren una aproximación gradual: consolidar primero una franja de varios kilómetros dentro del sur antes de cualquier avance mayor.

Al mismo tiempo, la ofensiva israelí no se limita al frente militar. Los ataques contra infraestructuras y las evacuaciones masivas en el sur del país afectan directamente al entorno social donde Hezbolá tiene su base política y comunitaria. El movimiento no es solo una milicia armada: es también un partido político con representación parlamentaria y una red social que ejerce una fuerte influencia en amplios sectores de la comunidad chiíta del país.

Debilitar ese entorno podría ser también parte del cálculo israelí. Vaciar barrios y pueblos significa fragmentar las redes sociales y logísticas que sostienen al grupo.

Pero sobre el terreno Hezbolá sigue activo. Combatientes del grupo continúan operando en el sur del país y han utilizado misiles antitanque y otros sistemas contra posiciones israelíes. También se han lanzado cohetes y drones desde zonas situadas más al norte.

Para muchos militares, esto confirma que el conflicto podría alargarse. “Las guerras en el Líbano suelen empezar con objetivos limitados y terminar ampliándose”, explica una fuente militar libanesa que sigue de cerca la evolución del conflicto.

“Si Hezbolá sigue respondiendo con cohetes y drones, Israel podría verse empujado a avanzar más profundamente de lo previsto”.

Ese es uno de los escenarios que más preocupa a los observadores. El riesgo no es necesariamente una ocupación planificada desde el inicio, sino una escalada progresiva que termine creando una presencia israelí prolongada en el sur del país.

La orografía del sur libanés

La dificultad del terreno explica en parte ese riesgo. El sur del Líbano está considerado por muchos militares como uno de los espacios más complejos para una ofensiva terrestre. Desde el aire puede parecer accesible, pero sobre el terreno se convierte en un laberinto de colinas, valles estrechos, olivares y pueblos densamente construidos.

“Hezbolá lleva años preparándose para combatir en ese terreno”, señala Al Khory. “No es una llanura abierta. Son colinas, carreteras estrechas, pueblos muy cercanos entre sí. Un pequeño grupo puede disparar un misil antitanque y desaparecer en minutos”.

Según el coronel retirado, el movimiento ha construido durante años una red de posiciones dispersas, depósitos de armas y estructuras subterráneas que le permiten mantener operaciones incluso bajo bombardeos intensos. Israel ha atacado repetidamente estas estructuras desde el aire, pero eliminarlas por completo resulta extremadamente difícil.

La experiencia histórica pesa mucho en el análisis militar israelí. Israel ocupó una franja del sur del Líbano durante años hasta su retirada en 2000, una presencia que terminó reforzando la legitimidad de Hezbolá como movimiento de resistencia. La guerra de 2006 volvió a demostrar las dificultades de combatir en ese terreno: pese a los bombardeos intensos, el grupo mantuvo su capacidad de combate durante semanas.

Por eso muchos militares consideran que una ofensiva terrestre profunda implicaría costes elevados. Avanzar es difícil y permanecer durante mucho tiempo podría generar una insurgencia constante.

Ese equilibrio explica en gran medida la dinámica actual. Israel busca debilitar la infraestructura militar de Hezbolá y alejarlo de la frontera. Hezbolá, por su parte, intenta demostrar que sigue teniendo capacidad para resistir y responder.

En ese pulso, el sur del Líbano vuelve a convertirse en el centro del conflicto. Pero detrás de los combates inmediatos aparece otra presión más amplia: algunos responsables israelíes advierten de que el país podría pagar un precio cada vez mayor si se retrasa el desarme de Hezbolá. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, llegó a señalar recientemente que esa demora podría traducirse en pérdidas territoriales y nuevos daños a infraestructuras si la guerra continúa.

En ese contexto, muchos observadores temen que el frente libanés no esté entrando en su fase final, sino apenas en el inicio de una nueva etapa. Incluso si otras tensiones regionales se enfrían en las próximas semanas, el sur del Líbano podría seguir siendo uno de los escenarios más inestables del Medio Oriente.
Ethel Bonet

18
Noticias Nacionales / Re:PSOE
« Último mensaje por Saude Pavón en 24 horas »

...
Arendt y la destrucción del mundo común

Hannah Arendt advirtió cómo los regímenes en declive sustituyen los hechos por “moralina”. Sánchez es el exponente máximo: Evita los datos que duelen – una deuda pública que roza el 110% del PIB – y los sustituye por declaraciones de “fortaleza moral”. Es la banalidad del bien sanchista, invoca la paz para proteger indirectamente a un régimen que mata a sus ciudadanos, mientras en la sombra claudica ante las exigencias de Washington.
El peligro de la mentira organizada no es solo el engaño, sino que termina por destruir el propio sentido de la realidad tanto en el mentiroso como en la sociedad que lo tolera. Cuando el gobierno niega la evidencia de la fragata, está induciendo un estado de alienación colectiva. Para Arendt, la política muere cuando se pierde el “mundo común”, ese espacio donde los hechos son compartidos y pueden discutirse. Sánchez ha volado por los aires ese espacio, convirtiendo la gestión en un ejercicio de funambulismo amoral donde la única verdad es que el líder debe seguir volando en el Falcon un día más.

Schmitt y el Estado de excepción permanente

   Finalmente, Carl Schmitt ayuda a descifrar esta doble verdad. La política es la distinción entre el amigo y el enemigo se redefine al servicio de la impunidad, la democracia deja de ser un régimen de leyes para convertirse en una administración del miedo. Sánchez ha redefinido estas categorías: Sus amigos son quienes garantizan su impunidad; sus enemigos son las instituciones de control y la prensa que informa de sus casos de corrupción.
Su soberanía es de cartón. No es casual que, mientras presume de decir “no a la guerra”, su verdadero lema práctico sea “no al Congreso”: Elude la autorización de la Cámara para enviar la fragata F-105 a una zona de guerra activa, confirmando que su “soberanía” consiste únicamente en saltarse los contrapesos democráticos cuando le estorban para su supervivencia personal.

El fin del simulacro

   La comparecencia del 4 de marzo fue un acto de prestidigitación política de un superviviente acorralado que confunde la Moncloa con su búnker personal. Sánchez cree haber ganado un día más engañando a sus socios con el pacifismo de pancarta y a los aliados con el acero de nuestras fragatas. Pero ningún sistema basado en la disonancia cognitiva estructural puede sostenerse indefinidamente. Si algo nos enseña la antropología es que los regímenes que viven de liturgias huecas acaban cayendo no por un gran gesto heroico, sino por el cansancio acumulado de una sociedad que deja de creerles.
El hechizo se romperá cuando el aislamiento internacional traiga la factura económica real, y cuando los muros de la justicia terminen de cerrarse sobre este teatro de sombras. España merece líderes que no tengan que pedir perdón en privado por lo que proclaman en público. Cuando los rituales ya no consiguen ocultar la fractura entre palabras y hechos, dejan de ser ceremonias de legitimación para convertirse en autopsias públicas del régimen que los invoca. El tiempo de la ficción sanchista está llegando a su fin.
Saude Pavón. @SaudePavón
19
Noticias Nacionales / Re:PSOE
« Último mensaje por Saude Pavón en 24 horas »
El ritual de la soberanía sitiada: El sanchismo como patología antropológica y suicida.
13.03.2026.-

   La mañana del 4 de marzo de 2026 no asistimos a una rueda de prensa, sino a una liturgia de la simulación. La comparecencia de Pedro Sánchez en el Palacio de la Moncloa – ese monólogo de diez minutos blindado contra la interpelación de una prensa que tiene la osadía de querer investigar – debe ser analizada no como un acto de gobierno, sino como un ritual de autoafirmación en fase de colapso. Mientras los misiles de la coalición occidental impactaban en las infraestructuras nucleares de Irán y Teherán respondía bombardeando nueve países de la región y una base británica en Chipre, el presidente español decidía que su prioridad no era la seguridad del Mediterráneo, ni la fiabilidad de España ante sus socios, sino la erección de un tótem moral de cartón piedra frente al malvado “imperialismo”.
   
Al vetar el uso de las bases de Morón y Rota, en un alarde de “soberanía” que duró lo que tarda en despegar el Falcon del presidente, Sánchez escenificó lo que Victor Turner denomina un “drama social” en su fase liminal. Este autor describe estas fases como momentos de suspensión de las normas donde las sociedades intentan recomponer simbólicamente un orden que ya no controlan. 
El líder, cercado por una metástasis de corrupción que ya alcanza los diez sumarios judiciales – desde el tráfico de influencias en su propia alcoba hasta las maletas errantes de sus lugartenientes –, busca transmutar su asedio penal en una épica de soberanía herida. En esa liminalidad prolongada, la comunidad española deja de verse como un pueblo de ciudadanos para comportarse como una tribu cautiva, obligada a elegir entre el caos exterior y la continuidad del gurú que dice contenerlo. Esa suspensión de la realidad jurídica y estratégica es el truco clásico del líder asediado: Convertir su propio problema judicial en una prueba iniciática para toda la comunidad.

Desde la óptica estructural de Lévi-Strauss, Sánchez construye un mito para resolver una contradicción insoluble: Una corrupción interna galopante frente a una pretendida superioridad moral externa. El mito no elimina la contradicción, pero la vuelve soportable al desplazar la culpa hacia un elemento externo; aquí, la responsabilidad ya no recae en las tramas del régimen, sino en la “guerra de otros”. El “no a la guerra”, repetido como un mantra, actúa como elemento mediador: No limpia los contratos de Begoña Gómez ni los negocios de Koldo, pero ofrece a los fieles una narrativa donde el culpable es “la guerra de Trump y Netanyahu”, y nunca la amoralidad de Moncloa.
El teatro del poder: Geertz y la estética de la inanidad
   En su estudio sobre el “Estado–teatro”, Geertz enseña que el poder no solo se ejerce, sino que se exhibe. Sánchez, flanqueado por una coreografía de banderas que operan como un atrezo tan vacío como sus promesas, utiliza el escenario institucional como un espacio sagrado donde la realidad queda suspendida. En este rito, el “no a la guerra” no es una convicción; es un fetiche identitario que separa a los “buenos” – los que aplauden el relato – de los “malos” – los que tienen la osadía de discutirlo.
Es la “teatralidad de la decadencia”, la escenificación de un mando sereno mientras el guion se deshace literalmente entre bambalinas. Mientras las potencias democráticas asumen el coste de contener a una teocracia nuclear, Sánchez responde con una equidistancia moral que diluye la ilegalidad de Teherán en un mar de excusas de cartón piedra. Ha sustituido el interés nacional – exportaciones, seguridad, inversiones – por una pose que le garantiza el plácet de su bloque de poder, convirtiendo la ruina del ganadero o el aislamiento de nuestra industria en monedas de cambio baratas para comprar el silencio de sus socios de ultraizquierda y separatismo.

El “Gaslighting” de la Fragata: La mentira como escudo de combate

   Sin embargo, el hechizo se rompe ante los hechos, que son muy testarudos. Mientras el Gobierno insiste todavía hasta el día de hoy en que España no participa en la ofensiva y que Washington miente, la fragata Cristóbal Colón (F-105) está en Chipre: El mentís definitivo al relato monclovita. Asistimos a un ejercicio de funambulismo semántico digno de las peores distopías. La ministra de Defensa repite que el envío es una acción “exclusivamente defensiva”, una distinción bizantina tras el derribo de drones y la intercepción de misiles donde ya se implican sistemas Patriot españoles.
España está en el conflicto aunque se disfrace de “solidaridad europea”. La Cristóbal Colón no está en Chipre para hacer misiones de paz de la ONU ni para observar el paso de las nubes; está allí porque los misiles de los ayatolás ya sobrevuelan espacio OTAN y porque Bruselas ha activado una respuesta coordinada donde se espera que España aporte más que palabras.
   Jean Baudrillard ilumina esta farsa con su concepto de hiperrealidad. Existe un “Sánchez pacifista” para el consumo de sus feligreses y un “Sánchez cooperante” para su propia supervivencia internacional. Baudrillard hablaría de un cuarto nivel de simulacro donde el relato oficial sustituye a la realidad misma. En ese estadio, ya no existe un original al que remita la representación; la política se convierte en gestión de imágenes antes que de hechos.
Si interceptas un misil iraní dirigido a territorio OTAN, eres parte de la guerra, aunque la televisión pública lo llame “protección de infraestructuras críticas”. Negarlo es insultar la inteligencia de los ciudadanos y la profesionalidad de nuestra Marina, convertidos en figurantes mudos de una farsa política. La hiperrealidad sanchista produce dos Españas simultáneas: La que se ve en RTVE como faro ético, y la que negocia desesperadamente con el Pentágono cómo evitar embargos comerciales tras ser calificados por Trump como “un aliado terrible”.

Girard y el mecanismo del chivo expiatorio invertido
   René Girard explica cómo las comunidades al borde de la fractura necesitan un sacrificio para restaurar la paz social. Sánchez ensaya el “chivo expiatorio invertido”, presentándose como víctima de una conspiración internacional, del “atlantismo feroz” y de la “extrema derecha global”. Al proclamar que España “no será cómplice de algo malo”, se posiciona como el mártir de la soberanía frente a unos aliados supuestamente cínicos.
Pero el sacrificio real es la prosperidad de los españoles. Mientras Irán desestabiliza las rutas por las que circula nuestra energía, el presidente les ofrece un paraguas diplomático de cara a la galería, mientras envía a nuestra mejor fragata a la zona de conflicto para no ser expulsado, de una patada, del sistema occidental. La violencia interna del régimen – esa corrupción sistémica que ya roza su entorno más íntimo – se desvía hacia un enemigo externo fabricado como Trump o la “fachosfera” internacional.
Patología del reconocimiento y Estado de excepción

   Desde la teoría de Axel Honneth, el sanchismo exhibe una patología narcisista de manual. Un estadista mínimamente sano busca la validación en sus pares democráticos; Sánchez, cada vez más incómodo por su asalto a la independencia judicial, busca el reconocimiento en los “márgenes autoritarios”, A Xi Jinping o los ayatolás, no les escandalizan las maletas de Ábalos ni los negocios familiares; al contrario, ven en Sánchez un activo valioso, un caballo de Troya que erosiona la unidad de Occidente mientras se envuelve en la bandera de la paz.
España deja de ser el puente atlántico para convertirse en una “estación de servicio moral” para el eje de las dictaduras. Esta debilidad estratégica ante Teherán se traduce simétricamente en una sumisión ante el Reino de Marruecos. Al fragmentar la soberanía para comprar su supervivencia, Sánchez termina por arrodillarse ante el vecino que mejor sabe explotar la orfandad de un país que ha renunciado a su peso en la civilización occidental.
 
Sigue...
20
Noticias Nacionales / Re:PSOE
« Último mensaje por Saude Pavón en 24 horas »
El Estado del simulacro: Pseudo-noticias, imagen presupuestada y la nación subsidiada
10.03.2026.-

   A comienzos de 2026, España ofrece una mutación política alarmante: El poder ha abandonado la realidad para refugiarse en la gestión exclusiva del relato. Estamos ante una “autofagia institucional”, donde el Gobierno despliega una maquinaria de saturación emocional e imaginaria para ocultar una nación en ruinas. Mientras los impuestos baten récords y las infraestructuras colapsan, la Moncloa se convierte en una factoría de signos para que el ciudadano deje de ser un soberano que juzga y pase a ser un beneficiario que agradece. 

La Teatocracia de Balandier: El poder como dramaturgia del mando
Georges Balandier (1992), definió el poder moderno como una producción teatral continua “el poder se afirma representándose, dramatizándose ante los dominados mediante escenificaciones que legitiman su autoridad…” (Balandier, 1992:45). En la España actual, esta lógica opera bajo una triada escénica que anula la deliberación pública: El ritual, el espectáculo y la puesta en escena cotidiana.
El primer acto es el ritual parlamentario subvertido. En las sesiones de control, Pedro Sánchez oficia una liturgia de irrefutabilidad donde la propaganda se impone a la evidencia. Al reformular las preguntas de la oposición para concluir, de forma mesiánica, que “España va como nunca” o que “somos el motor de Europa”, el presidente emite un signo de consumo. El dato real – la pérdida de poder adquisitivo o la asfixia fiscal – es sacrificado en el altar del eslogan, transformando el Parlamento en un plató donde la verdad es irrelevante frente al impacto del titular. 
A esto le sigue el espectáculo de la distracción, ejemplificado en el uso de la desclasificación de documentos del 23-F como fetiche de “transparencia histórica”. No se busca la verdad; el movimiento está diseñado para movilizar el miedo emocional contra los “bulos de la ultraderecha” y cohesionar a la audiencia propia ante la ausencia de logros presentes. Como señala Balandier (1992), la escenificación del enemigo es clave para legitimar la autoridad frente a amenazas ficticias. 
Finalmente, la puesta en escena cotidiana, respaldada por una inversión histórica de 161 millones de euros en publicidad institucional durante 2025, fabrica una sensación de proximidad ficticia. Mediante la estética del “video corto”, el poder simula cercanía mientras el ciudadano es expulsado de las instituciones por el búnker de la “cita previa”. El Gobierno está “en tu pantalla”, pero ha dejado de estar “en tu calle”.
La sociedad del espectáculo: Debord y la alienación por imágenes
   Guy Debord (1967) diagnosticó que en el estadio avanzado del poder las relaciones humanas son sustituidas por “relaciones mediadas por imágenes”. El Gobierno, ya no gestiona instituciones, sino píxeles. El mantra “España va mejor que nunca” funciona como el guardián del sueño debordiano: El velo que maquilla el deterioro de la sanidad, las vías ferroviarias y las carreteras en el olvido.
Los 161 millones de euros en propaganda son la factura de un narcótico visual para que el ciudadano no perciba el colapso del hormigón ni el vacío de las cajas de la Seguridad Social.  Como resume la tesis 142 de Debord “el espectáculo tiende a hacer de la realidad una mera apariencia”.  Bajo esta premisa, el Gobierno ha logrado que el desastre material sea percibido como un inconveniente técnico menor frente a la “épica” del progreso relatado.

Simulacros políticos: Baudrillard y la muerte del referente
   La fase más peligrosa del sanchismo es su entrada en la “hiperrealidad”. Jean Baudrillard (1981), advirtió: “El simulacro ya no es lo que oculta la verdad, es la verdad que oculta que no hay verdad”.  En la España actual, la política ya no refleja la gestión, sino que autogenera ficciones donde el referente real ha muerto.   
   El pasado mes de febrero asistimos a un ejemplo clínico con el caso de Yolanda Díaz. Al anunciar que abandona la dirección de Sumar, escenifica una “responsabilidad política” (Fase 3), para ocultar que no hay voluntad de renuncia real. Al retener el cargo de Vicepresidenta segunda y su cuota de poder, el gesto colapsa en el simulacro absoluto (Fase 4): Una dimisión de cartón-piedra. Resulta sangrante que su legado sean 841.000 fijos discontinuos que computan como “estables” pero viven en la inseguridad.  Es el triunfo del maquillaje sobre el contrato.
Esta lógica se aplica a los Presupuestos Generales, en su tercer año de prórroga inconstitucional. El Gobierno vende un “nuevo rumbo” sobre cuentas congeladas de 2023 que no responden a las necesidades de 2026. El presupuesto es ya un simulacro de gobernanza que oculta la parálisis legislativa.

La nación subsidiada y el narcisismo de las élites
   El Ingreso Mínimo Vital (IMV), que alcanza a 2,4 millones de personas, ha dejado de ser una red de seguridad para ser una estructura permanente de dependencia. Desde la óptica de Lasch (1979), esto es “narcisismo estatal”: El Estado sustituye al ciudadano independiente por un sujeto gestionado emocional y económicamente. Es la “domesticación por ritual” de Balandier (1992): El subsidio como rito de adhesión que anula la crítica material del individuo. 
   Christopher Lasch (1979), criticó a las élites que priorizan su imagen sobre el deber. Sánchez encarna el “yo grandioso” laschiano, usando el Estado como decorado personal. Los datos son facturas: 41.810 euros anuales en maquillaje y peluquería presidencial. Mientras el sanchismo ha gastado 247.000 euros desde 2020, se escatiman recursos para la Ley ELA o las Cercanías. Es moralmente obsceno que la Moncloa priorice el brillo de un set de TikTok sobre la decencia de la gestión pública. En lo que va de año hemos visto al presidente actuando como un improvisado “guía turístico”, haciendo videos enseñando la Moncloa en redes sociales; es la banalización definitiva de la institución. No es que el ciudadano pida espectáculo; es que el Ejecutivo ha decidido que es más barato sostener una imagen presidencial impecable que arreglar un Estado que se cae a pedazos. Este narcisismo produce en la población una “apatía política enmascarada de indignación performativa”, donde el ciudadano se siente participe de algo épico – como el miedo al fascismo” – mientras su libertad real se erosiona.

Control del Relato: El señalamiento y el presupuesto del aplauso
   Un poder que vive del simulacro no tolera la intrusión de lo real. Por ello, la Ley de Secretos Oficiales prevé multas de hasta 2,5 millones de euros para mantener la penumbra informativa. La censura ha tomado un cariz persecutorio: Hemos visto al propio presidente señalando desde la tribuna a periodistas como Iker Jiménez, buscando su muerte civil por dar voz a realidades que no encajan en el guion oficial. Esta estrategia de acoso se multiplica con el Ministro de Transportes, quien utiliza su cuenta oficial de X para insultar, señalar y desprestigiar a periodistas y medios que destapan la precariedad de su gestión.
   Debord (1967) fue tajante en su tesis 59 “El espectáculo es el guardián del sueño”. Para que el sueño no se rompa, el Estado utiliza hoy el látigo del señalamiento contra la prensa crítica y la zanahoria del presupuesto para los afines. Mientras RTVE recibe cientos de millones de euros para amplificar el relato y actuar como megáfono de la Moncloa, las infraestructuras ferroviarias se degradan y la Ley ELA se retrasa sistemáticamente. En esta escala de valores, el Ejecutivo prefiere financiar generosamente al “guardián del sueño” antes que invertir en el hormigón de las carreteras o en los cuidados de unos enfermos que esperan una ayuda que, entre tanto ruido mediático nunca llega. Las carreteras no lucen en cámara; el maquillaje presidencial sí.

Recuperar el referente real
La convergencia de Balandier (1992), Debord (1967), Baudrillard (1981) y Lasch (1979) nos ofrece un mapa de la España actual: Un poder escénico, teatral y narcisista que ha convertido a los ciudadanos en una audiencia subsidiada. La salida de este bucle de irrealidad no es solo política, sino ontológica. Debemos desenmascarar el simulacro. Esto implica exigir presupuestos reales, empleo con derechos y no máscaras de “fijo discontinuo”, y una prensa libre que rinda cuentas ante la verdad y no ante el pagador institucional.
Solo recuperando el referente material – el salario real, la carretera sin baches y el cuidado efectivo de los vulnerables – se podrá restaurar la soberanía nacional. El simulacro de la Moncloa colapsará cuando la brecha entre el relato de “España va mejor que nunca” y la realidad de la ruina sea insostenible para la psique colectiva. Nuestra labor es acelerar ese despertar, señalando cada hilo de la tramoya antes de que “El Estado del Maquillaje” termine por borrar definitivamente el rostro de la nación.

Bibliografía
Balandier, G (1992) El poder en escenas. Fondo de Cultura Económica
Baudrillard, J (1981) Simulacros y simulación. Kairos.
Debord, G (1967) La sociedad del espectáculo, Buchet – Chastel (trad. castellana)
Lasch, C (1979) La cultura del narcisismo Harper & Row (trad. castellana)
Sauide Pavón
Páginas: 1 [2] 3 4 ... 10