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Emmanuel Macron está bien muerto políticamente
10.12.18.-

"Debemos salvar al soldado Macron"  : este es el título del editorial de L'Obs . Y la nueva línea de defensa de una potencia a raya. Una línea que puede seguir incluso bajo la pluma de Philippe Bilger , quien, reconociendo que el Presidente ya no puede concentrarse en su política, debe apelar a la gente, de la manera 68 de Gaulle, con un desfile en los Campos para salvar a la República. Aún no estamos allí ...

Pero la comparación no está bien. 2018 no es 68. La situación es mucho más grave, los amortiguadores mucho menos. Y, sobre todo, Macron no es de Gaulle. Además, si De Gaulle había logrado la recuperación que conocemos, todos estaban convencidos, y él fue el primero, de que se pasaba una página, de que había muerto políticamente. El "no" de abril de 1969 confirmó esta muerte. Si este fue el destino de este gigante histórico, la lucidez requiere reconocer que este enano político Emmanuel Macron está bien muerto políticamente.

La muerte política de Emmanuel Macron en diciembre de 2018 es tan obvia como el fallido debate de Marine Le Pen hace dieciocho meses. Su muerte, o su despido, ya que, ya sea que termine o no su mandato, el juicio político ya está registrado, no solo en la parte de opinión que actualmente le es hostil, y sigue siendo casi el 80%. - pero también en la última casilla del 20% de franceses que lo apoyan y que han integrado que la aventura a la que creían está bien y verdaderamente terminada.

Tres aspectos principales deben destacarse como balance general o saldo de todas las cuentas antes del despido.

Primera muerte, quizás la más espectacular debido a la resonancia global: la muerte de Emmanuel Macron en la escena internacional. Dio conferencias a todo el mundo: a Trump sobre el clima, a Putin sobre el respeto a las protestas callejeras, a Salvini sobre los inmigrantes y al presupuesto, a Orbán sobre los valores y Europa. El movimiento de los chalecos amarillos pulverizó esta pretensión, y precisamente en todos estos temas.

Segunda muerte: el derrocamiento de la "estatura" presidencial que Emmanuel Macron quería entregarse. La gente, la calle, la provincia tomaron la palabra y llegaron a recordar el recuerdo del hombre del Louvre que agitaba un poco los símbolos monárquicos.

Tercera muerte, que supera a su persona: la de la ideología que inspira su política y la de los presidentes anteriores: el liberalismo cultural y económico, con culpa ecológica. Los chalecos amarillos han sacado a la luz las mentiras. Y esta destitución dialéctica no ha dejado de extenderse en el cuerpo social francés. El éxito de Emmanuel Macron, o su "golpe de estado" político de 2017, consistió en presentar la continuación de una política clásica bajo el disfraz de un cambio radical. Era polvo de serpiente. Chalecos amarillos son el repentino retorno de la realidad.

Finalmente, el aspecto más sorprendente de esta muerte es su dimensión suicida: Emmanuel Macron realmente tenía muchos activos en su juego. Pero en el espacio de una temporada de verano donde la arrogancia lo ha disputado hasta la inconsciencia, los ha perdido todo, y en primer lugar por sus indecentes exageraciones de lenguaje e imagen: el festival de música, el caso Benalla, San Martín y, finalmente, la "lepra populista". La pregunta que hacen muchos comentaristas indulgentes es "¿Cómo llegamos aquí? "Pero no se atreven a expresar la verdadera pregunta:" ¿Cómo es, que , que , sucede? "

La originalidad de Emmanuel Macron fue aparecer como un producto político muy estructurado, muy definido, muy preparado. Me impresionó. La revolución de los chalecos amarillos lo deja desnudo y roto. El software explotó. Y no podemos ver el producto reinventándose. Además, advirtió que no "desentrañaría" nada de lo que se ha hecho durante dieciocho meses ... Todavía es el software lo que molesta.

Ahora abre una nueva página política. Emmanuel Macron todavía puede estar allí. Pero su estatua de yeso todavía fresca está en mil pedazos
B.V..
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Noticias Internacionales / Re:CHILE EN LA ENCRUCIJADA
« Último mensaje por Brotes en 24 horas »
Varios países consideran romper relaciones con Venezuela, advierte canciller chileno
10.12.18.-

El régimen de Nicolás Maduro, que por meses ha estado perdiendo terreno en el campo diplomático, se verá obligado a soportar aún mayores presiones internacionales a partir de enero, mes en que el gobernante pretende asumir un cuestionado nuevo período presidencial.

Y es que la juramentación del 10 de enero comienza a emerger como un hito en la aguda crisis venezolana, en momentos en que gran parte de América Latina se prepara para desconocer un segundo período presidencial de Maduro.

“Tengo la impresión de que va a aumentar la presión de países con claras demandas de tipo democráticas. (…) Tengo la impresión, también de que en Europa va a seguir aumentando esta percepción y esto debe ir acompañado de otras medidas”, dijo el ministro de Relaciones Exteriores chileno Roberto Ampuero en una entrevista con el Nuevo Herald.

“Hay países que están pensando romper las relaciones con Venezuela”, mientras que otros están pensando suspender visas “de los familiares de la cúspide para que no se desplacen alegremente por el mundo mientras los venezolanos sufren una de las peores tragedias” registradas en la región, agregó el diplomático.


Al final, los países con vocación democrática comenzarán a reaccionar ante la necesidad de adecuar “las estrategias de condena y de presión sobre el régimen de Venezuela, según las circunstancias que se vayan dando” dijo Ampuero.

Pero el proceso de incrementar la presión sobre el régimen debe al mismo tiempo ser respetuoso de la diversidad de medidas que serán tomadas.

“No hay una receta única. Cada país debe saber cómo expresa su crítica frente al régimen de Venezuela y los efectos sobre la región”, añadió.

Muchos de los países latinoamericanos que conforman el denominado Grupo de Lima han llegado a la conclusión de que en Venezuela rige una dictadura que no respeta los derechos humanos.

Pero el 10 de enero comienza a ser visto como la gota que desbordó el vaso, luego de que gran parte de la comunidad internacional cuestionara los irregulares comicios en los que el chavista Consejo Nacional Electoral declaró a Maduro como ganador para un nuevo período presidencial de seis años.

Múltiples razones llevaron a la comunidad internacional a concluir que ese proceso fue una farsa, incrementando el repudio hacia el régimen.

El malestar mundial sobre los eventos en Venezuela fue evidente a lo largo del 2018, manifestándose en las sanciones aplicadas este año por Europa, Estados Unidos y la Canadá contra integrantes del régimen por el sostenido desmantelamiento del sistema democrático, escandalosas prácticas de corrupción, y las cada vez más frecuentes violaciones a los derechos humanos.

La crisis venezolana también comienza a convertirse en una crisis regional en la medida que millones de habitantes del país petrolero comienzan a trasladarse a los países vecinos para escapar la violencia y las condiciones de hambruna que enfrentan.

“Esta es la migración más grande que ha tenido en América Latina; esto es una cosa gravísima”, dijo el canciller.

A Chile ya han llegado 200,000 venezolanos, mientras que Perú tiene 600,000, Ecuador otros 400,000 y Colombia está en vías de llegar a los dos millones de ellos.

Aún cuando el repudio internacional al régimen ha sido un proceso que ha estado presente a lo largo de este año, la nueva juramentación de Maduro está cobrando un alto grado de simbolismo, consideró el ex embajador de Venezuela ante las Naciones Unidas, Diego Arria.

“La fecha del 10 de enero está despertando a muchos grupos, no solo en Venezuela, sino sobre todo a fuera, llevando a muchos a preguntarse: ¿bueno, qué hacemos ahora?”, comentó el diplomático venezolano, quien también fue Presidente del Consejo de Seguridad de la ONU.

Para muchos, Maduro ya encabeza un gobierno ilegítimo desde hace ya bastante tiempo, pero el número de detractores aumentará aún más a partir de enero, dado al cuestionamiento sobre el resultado de la elección, explicó.

El planteamiento deja abierta la pregunta sobre qué es lo que va a hacer la oposición ante la vacante que dejaría un generalizado desconocimiento internacional al régimen de Maduro.

“¿Va la Asamblea Nacional [controlada por la oposición] a nombrar a un gobierno de transición para ocupar esa vacante?”, preguntó Arria.

“Esto debería llevar a la conformación de un gobierno de salvación nacional en el exilio, porque alguien tiene que llenar ese vacío”, enfatizó.
ANTONIO MARIA DELGADO  @DelgadoAntonioM
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Noticias Internacionales / Re:CHILE EN LA ENCRUCIJADA
« Último mensaje por Brotes en 24 horas »
Bachelet pide trato humanitario para unos refugiados, pero ignora a otros
10.12.18.-

La Alta Comisionada de Derechos Humanos ante la ONU clama por la caravana de inmigrantes centroamericanos, pero guarda silencio por los exiliados de regímenes socialistas.

El 10 de diciembre fue el Día de los Derechos Humanos, pero la alta comisionada de la ONU a cargo de que estos sean respetados pide la protección para unos, mientras ignora por completo a otros.

Que “sean tratados como seres humanos” fue el pedido de la alta comisionada de la ONU para los derechos humanos, Michelle Bachelet, respecto a los integrantes de la caravana de centroamericanos con destino a Estados Unidos. Sin embargo, no se pronunció sobre el éxodo provocado por la dictadura nicaragüense, que produjo 1 millón de refugiados en Costa Rica y el éxodo de venezolanos que superó el millón en Colombia, el medio millón solo en Ecuador, solo por mencionar algunos países.

Este trato selectivo no se limita a su gestión como alta comisionada. Cuando fue presidente de Chile, viajó a Cuba para reunirse con el gobierno de los Castro y,  pese a los pedidos de mujeres referentes de la oposición que buscaban visibilizar la persecución y los atropellos sufridos, se negó.

Al respecto, Mijail Bonito, abogado de origen cubano nacionalizado chileno replicó: “Durante su visita a Cuba, el Presidente Sebastián Piñera se reunió con Berta Soler por casi una hora. Estando en Cuba, la presidente Michelle Bachelet ni siquiera manifiesta preocupación por el arresto de esta Dama de Blanco, ni de nadie de la oposición”.

Es decir, Bachelet que fue la primera directora de ONU Mujeres, organismo internacional para procurar el bienestar de las mujeres, dio la espalda a mujeres abatidas, detenidas y torturadas por el régimen que ella respaldó.

Ahora, la diplomática se centró en un drama que atraviesa Centroamérica pasando por alto la crisis demográfica interna que está sufriendo provocada por un gobierno que no solo no respeta los Derechos Humanos de sus ciudadanos, sino que persigue a los opositores y provocó un éxodo que afecta a los países de la región.

Durante una rueda de prensa, la diplomática aprovechó para manifestar su descontento porque varios países, entre ellos EEUU, se retiraron del pacto migratorio pronto a celebrarse en Marruecos.

Sin embargo, echó el peso sobre los países receptores y aquellos que no están dispuestos a recibir grupos masivos de migrantes sin mencionar las condiciones de los países de origen de los cuales huyen.

Por ejemplo, hace décadas que existen los balseros cubanos que cruzan el mar para escapar la isla. En vista que el régimen se proclama revolucionario, quien abandona el país es tratado como desertor.

El caso más significativo sucedió con el hundimiento del remolcador 13 de marzo, que llevaba 72 personas abordo. La embarcación fue embestida por las Fuerzas Armadas del régimen y los pasajeros ahogados con mangueras de presión. Fallecieron la mitad de los pasajeros, entre ellos una docena de niños.

En lugar de repudiar faltas contra los derechos humanos de los refugiados de esa índole, Bachelet forja amistad con quien los comandó: los Castro.

Aunque Cuba es firmante de la Carta de los Derechos Humanos, no ha ratificado múltiples acuerdos. Por ello, en 1962, fue expulsada de la Organziación de Estados Americanos por haber sido culpable de haber comandado ejecuciones, detenciones arbitrarias y torturas.

Pero, sin titubeos, la alta comisionada de Derechos Humanos dijo en su discurso que la firma “propició un mejor acceso a la justicia, la protección social, las oportunidades económicas y la participación política; donde se han respetado sus compromisos ha mejorado la dignidad de millones de personas, se han evitado sufrimientos y sentado las bases por un mundo más justo”.

Pese a su respaldo a un régimen de partido único que tiene control total sobre la economía, filmó un video promocional que promueve todo lo que en Cuba no existe.

Por eso, cuando los herederos ideológicos y políticos de Castro, como Ortega, cometen atropellos, sucede similarmente. Bachelet se enfoca en el resto del continente, salvo en quienes son perseguidos por sus coidearios.

Se estima que los exiliados nicaragüenses son alrededor del 30% de la población en Costa Rica; más de 1 millón en un país de 3 millones y medio. Pero es difícil llegar a cifras precisas, puesto que el presidente de Costa Rica le negó información de los refugiados a Ortega para que no puedan ser perseguidos por el régimen posteriormente.

Apenas han pasado tres meses desde el nombramiento de Bachelet, de modo que podría cambiar su parecer y tratar a todas las víctimas por igual. Aunque, tomando en cuenta cómo en dos gestiones presidenciales no lo hizo, las probabilidades son mínimas.
Mamela Fiallo
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Bolivia, forzada al supremo derecho de la rebelión
10.12.18.-

Aplicando el guion de Cuba ejecutado en Venezuela y Nicaragua, Evo Morales acaba de manipular al Tribunal Supremo Electoral de su régimen haciéndose declarar habilitado como candidato para las elecciones de 2019 y posteriores, imponiendo su reelección indefinida. Los bolivianos ya no tienen duda que están sometidos a una dictadura, mientras el régimen arrecia el amedrentamiento, control político y de prensa. Está en evidencia la falsificación de democracia y el pueblo de Bolivia es forzado al supremo derecho de la rebelión contra la tiranía y la opresión.

El derecho al “supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión” es un derecho natural y jurídico reconocido en la Declaración Universal de Derechos Humanos. Aleksandar Marsavelski lo resume como el “derecho de los pueblos frente a gobernantes de origen ilegítimo o que teniendo origen legítimo han devenido en ilegítimos durante su ejercicio, que autoriza la desobediencia civil y el uso de la fuerza con el fin de derrocarlos y reemplazarlos por gobiernos que posean legitimidad”.

El derecho de rebelión fue proclamado por Platón y fundamentado por Santo Tomas de Aquino. Está incluido en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos que luego de proclamar los derechos “a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad” establece “que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que cuando quiera que una forma de gobierno se haga destructora de estos principios el pueblo tiene derecho a reformarla o abolirla e instituir un nuevo gobierno que se funde en dichos principios…”.

El artículo 35 de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de la Revolución Francesa expresa que “cuando el gobierno viola los derechos del pueblo, la insurrección es, para el pueblo y para cada una de sus porciones, el mas sagrado de los derechos y el mas indispensable de los deberes“. Todas las constituciones al reconocer que “la soberanía reside en el pueblo y que su ejercicio está delegado” fundamentan el derecho de rebelión.

El socialismo del siglo XXI o castrochavismo aplica la metodología de suplantar el orden democrático con leyes infames para “violar legalmente” los derechos humanos, las libertades fundamentales y cometer todo tipo de crímenes con impunidad. Lo que sucede en Bolivia es solo el cierre de un proceso que comenzó en octubre de 2003 con el derrocamiento del Presidente Constitucional con la falacia de defender los hidrocarburos con un golpe de estado que los golpistas llaman “guerra del gas”. Luego suplantaron la Constitución y liquidaron la República de Bolivia con una írrita constituyente.

La proclama de la “reelección indefinida” para Evo Morales culmina un “iter criminis” de 15 años y se abre otro de duración indefinida y de consecuencias imprevisibles. Repitiendo a Chávez y Maduro en Venezuela y Ortega en Nicaragua, Evo Morales que llegó al poder por un periodo de 5 años y que debió haber entregado la presidencia el 2011, cumplirá 13 años detentando el poder y tiene todo montado para “ganar elecciones preparadas a su medida”.

Lo hará con una cadena de crímenes que van desde la suplantación constitucional, la desaparición del estado de derecho, la concentración de todos los poderes, el desconocimiento de la voluntad popular expresada en el referéndum del 21 de Febrero de 2016 (21F), hasta el fraude electoral con control de la identificación, registros ciudadanos, publicidad, prensa y de todas las autoridades que debería ser imparciales pero que ahora integran “la banda delictiva de los 6” al servicio del dictador.

La situación es tan grave que Evo Morales como “dictador electoralista” controla incluso los candidatos de oposición a los que tiene en un proceso de elecciones primarias para consumar el desconocimiento al 21F en un ambiente simulado de democracia. Los líderes bolivianos tienen el desafío urgente de desactivar la farsa electoral del dictador haciendo que los candidatos realmente democráticos abandonen el proceso, denunciando su naturaleza, pues quienes se queden lo harán como funcionales y cómplices para legitimar al dictador.

La dictadura de Evo Morales y la intervención internacional castrochavista de Cuba y Venezuela en Bolivia fuerzan a los bolivianos al supremo derecho de la rebelión. “Bolivia no es Venezuela” proclaman y ojalá tengan razón, pues hace unos años los venezolanos decían “Venezuela no es Cuba”
Carlos Sanchez Berzain  @csanchezberzain
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Acordamos una cita en el parque la semana siguiente. Los tres adultos lo habíamos planeado con cuidado. Mi hijo y yo estaríamos jugando en el pasamanos. Mi novio se acercaría y lo presentaría como un amigo mío.

Cuando llegó, llevaba un radio viejo y algunas herramientas. Recordó que en una conversación hablamos de cómo le gustaba a mi hijo desarmar aparatos electrónicos.

Mi novio hizo malabares con dos desarmadores y una llave e hizo reír a mi hijo. Sonrió y le preguntó: “Oye, campeón, ¿quieres ayudarme a desarmar esta cosa?”.
Cuando esto comenzó, seguíamos viviendo en un apartamento grande en Mission; había espacio para tener privacidad cuando mi novio se quedaba a dormir. Al principio fue extraño, pero a medida que pasaron los años pasamos más tiempo como un cuarteto: cocinando y jugando juegos de mesa.

Dos veces al año viajábamos juntos a casa de mi madre en Ohio, junto con los padres de mi esposo. Pasábamos dos semanas en un frenesí de juegos de cartas, guerras de globos con agua y comidas prolongadas.
Luego nuestro arrendador decidió vender la propiedad y nos ofreció muchísimo dinero para entregar el departamento que rentábamos. En la mayoría de los lugares, ese dinero habría podido servir para comprarnos una casa. En la zona de la bahía de San Francisco, no alcanzaba ni siquiera para el enganche. Solo podíamos costear un lugar que medía la mitad de nuestro apartamento. No habría espacio para oficinas ni para la mayor parte de nuestros muebles ni para mi novio.

En la casa nueva, mi novio construyó una plataforma para que yo pudiera guardar el colchón debajo de una oficina elevada, pero nunca me pareció lo correcto. No era sexi dormir con él debajo de una mesa elevada con pilas de documentos y el brillo del protector de pantalla de la computadora.

Un día, mientras estábamos acostados en la cama oculta con el enredo de cables encima, me preguntó: “¿Qué te parece si te construimos un estudio?”. Le respondí que no tenía dinero. “Podríamos recolectar el material necesario”, me aseguró. “Si empezamos por construir los cimientos, es probable que tome forma aún sin tener claro cómo podría resultar”.

Cuando comenzó a excavar, el patio era un tiradero de tierra, botellas rotas y metal oxidado. Con paciencia, empezó a limpiar todo. Un día, mi esposo le prestó unos guantes de trabajo y se unió al proyecto. Cuando se nos acabó el material recolectado, mi esposo, muy generosamente, compró suministros.

Pasaron varios meses de trabajo  dominical al ritmo sincronizado de los martillos, la música y las risas mientras construían la estructura. Mi esposo me enseñó a utilizar la pistola de clavos. Mi novio tomó fotografías mientras yo colocaba el pánel color verde aguacate. Hay un autorretrato de los tres haciendo muecas detrás de nuestras máscaras antipolvo, cubiertas de manchas y fibras de vidrio, tomada el día en que colocamos el aislante en los muros.

Esos dos hombres habían instalado con esmerado trabajo los páneles de tablarroca al estirar sus brazos largos hacia el techo una y otra vez. Antes de colocar la última pieza, escondí monedas de oro de un dólar cerca de los tachones y aquella fotografía de tres personas relacionadas de una manera que todavía es imposible describir.

El estudio quedó con un hermoso y grueso travesaño en el techo. Una vez que entras al estudio y admiras la luz dorada y los pisos de roble cálidos, ese travesaño expuesto llama la atención. Es la línea que atraviesa todo y me recuerda el amor por nuestro hijo.

Queríamos que este niño creciera en un hogar feliz. Ese travesaño tiene la fuerza suficiente para convencernos de aferrarnos a esa idea. Es como un sueño que he tenido infinidad de veces en el que descubro dentro de mi propia casa una habitación que antes no sabía que existía.

Así es nuestra vida ahora. Construimos una familia sin tener los planos para ello.
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Mi esposo, mi amante y yo
10.12.18.-


Hay dos hombres en el patio, con mazos para construir un lugar de trabajo, un estudio. Uno de ellos es delgado, de cabello oscuro; el otro es más bajo y fornido, con el cabello canoso y al ras. Los escucho reír a través del ruido de la compresora de aire de la pistola de clavos. Están erigiendo los muros.

Iniciaron este trabajo hace más de un año. La mayoría de los propietarios ya estarían molestos ante el retraso. Yo no. Lo construyen gratuitamente y para mí.

Les llevo agua. A uno de ellos le doy un beso de buenas noches, pero al otro no. Uno ha sido mi novio durante diez años. El otro es mi esposo. De hecho mi marido y yo nos consideramos exesposos, pero no nos hemos divorciado. Nos seguimos amando, solo que no de un modo romántico. Hemos vivido juntos todos estos años bajo el mismo techo; no dormimos en la misma habitación.

Esto fue lo que sucedió: hace quince años, desperté una noche, lo moví para despertarlo y le dije: “Necesito que me des permiso de tener un amorío”.

Nuestro hijo, en aquel entonces de 2 años, acababa de dejar de dormir en la cama familiar. Mi esposo y yo estábamos solos de nuevo con un enorme hueco que debía estar ocupado por la pasión. Intentamos atender el problema con terapia psicológica, terapia sexual y con lencería. Yo necesitaba que hubiera coqueteo por debajo de la mesa, un beso descarado que te agarra desprevenido, con todo y lengua. Así que llegamos a un acuerdo.

“No quiero enterarme”, dijo. “No lo traigas a casa”.

Así fue durante muchos años. Me encontraba con hombres en hoteles y en sus casas en los suburbios.
Conocí a un chico en un bar en el distrito Mission de San Francisco, el lugar perfecto para reunirse antes de un acostón. El problema fue que me enamoré de él desde el momento en que me dio una gerbera roja. Me enamoré del pequeño espacio entre sus dientes. Toqué su mano fingiendo interés en el anillo que había hecho con el rayo de una bicicleta. Nos encantaba la misma música extraña.

Días después, bailó conmigo en el muelle de Berkeley; traía mis guantes en el bolsillo de su camisa, como si fueran un pañuelo. Hizo un conejo con un limpiavidrios y una toalla y me hizo reír con sus payasadas.

La tarde que decidí contarle a mi marido, la luz se colaba en nuestra cocina amarilla. Nuestro hijo estaba en su habitación con sus juguetes de Hogwarts.

“Esto no fue lo que acordamos”, dijo. Lo hablamos con calma. Uno de nosotros mencionó el divorcio. Otro preguntó: “¿Nos separamos?”. Luego todo quedó en silencio de nuevo.

Yo fui hija de un divorcio. Cuando llegué de la escuela, la casa estaba vacía. Mi madre trabajaba a una hora de distancia y solía llegar a casa hasta después de las seis.
Veía a mi padre los domingos, a veces. Nos llevaba a exhibiciones de autos o a comprar peces para nuestra pecera. Creo que jamás quiso hijos. No le interesaba hablarme de libros o de mi grupo de animadoras. En una ocasión, de broma, me lanzó de un barco y me dijo: “¡Así se aprende a nadar!”.

Mis hermanos eran rebeldes; se escapaban de casa para ir a fiestas en el bosque. Yo crecí prácticamente sola. Soñaba con tener una familia para viajar o bromear juntos en la cena.

Ahora la tenía. Habíamos construido ciudades de Lego, tocábamos música, cantábamos desafinados. Nos deteníamos a comer panqueques de carita feliz camino a San Diego para ver a mis suegros. Ocupábamos toda una fila en un avión y ahí creábamos nuestro propio mundo de botanas, caricaturas y sorpresas para nuestro hijo.

No podía imaginar despertar en casa sin él, tener que llevarlo a casa de su padre y no besar sus mejillas mientras duerme todas las noches.

Quería tener a mi familia. Y quería a mi novio.

Cuando sugerí que él y yo podíamos compartir la casa, mi marido estuvo de acuerdo. Me aferré a la idea como a un bote salvavidas.

Compramos otra cama y convertimos la oficina de mi esposo en una segunda habitación. No sabía si sería posible crear un nuevo tipo de familia, pero, como una hija que puso a prueba los límites estrictos de sus padres, quería descubrirlo.
Meses más tarde, dije: “Quiero presentárselo a nuestro hijo”.

“Si traes a alguien más”, respondió mi esposo, “tendremos que separarnos. No quiero conocerlo”.

Pasaron las semanas. Un día me dijo: “En Wild Side West. A las 5:30. El miércoles por la noche”.

No recuerdo si llegué a la cita con mi esposo o con mi novio. Lo que sí recuerdo es estar sentada en la cervecería al aire libre con la frente sudorosa.

Nos sentamos formando un triángulo; mi esposo tenía una postura rígida y mi novio estaba recargado hacia atrás como para darnos más espacio. Yo estaba sentada en un banco desvencijado. Bien podríamos haber estado en el despacho de un abogado redactando documentos.

El momento giraba en torno a un niño. El tema de conversación fue quiénes éramos para el niño. Qué función tendríamos en nuestra relación con él y entre nosotros. ¿Cómo podíamos confiar?
Sigue...
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Noticias Internacionales / Re:SITUACIÓN EN VENEZUELA
« Último mensaje por Brotes en 24 horas »
Fechas y sospechas
9.12.18.-

En algunos ámbitos políticos distintos al oficialismo se viene planteando que Maduro perderá su legitimidad como presidente el próximo 10 de enero, fecha en la cual le correspondería asumir, otra vez, el cargo por otro período de seis años. La consecuencia de ello, sostienen, es que se activarán los mecanismos de sucesión y Maduro, en consecuencia, saldrá de la escena miraflorina. El fundamento de todo el referido razonamiento, repito, es que el 10 de enero del 2019, Nicolás Maduro pierde su legitimidad presidencial.

Ahora bien, si Maduro “pierde” la legitimidad el 10 de enero de 2019, se entiende que hasta entonces sería un mandatario legítimo... No se puede perder lo que no se tiene, incluso o comenzando por algo tan importante como la legitimidad política. Y entonces cabe una pregunta: ¿es que acaso el señor Maduro es un gobernante legítimo? La respuesta ha sido dada y certificada varias veces por la Asamblea Nacional y las mismas no han sido ambiguas sino diáfanas. Maduro carece de legitimidad para estar donde ha estado y donde sigue estando.

No se trata de una consideración personal o de una opinión más o menos sustanciada. No. Es que ha sido declarado ilegítimo por actos formales emanados de la Asamblea Nacional en el uso constitucional de sus atribuciones. Que después no pasó nada o casi nada; que después hay motivos para pensar que aquellos actos fueron saludos a la bandera, eso es otra cosa y ya tendremos ocasión de referirnos al respecto. Pero la ilegitimidad de Maduro no es efecto de una crítica; es mucho, pero mucho más que eso.

Esa ilegitimidad es una derivación inexorable del origen fraudulento de su supuesto mandato electoral y, así mismo, de sus ejecutorias radicalmente contrarias a los principios más elementales del desempeño democrático. En palabras diferentes, Maduro se ilegitimó a sí mismo, y la Asamblea Nacional, presionada por los opositores, tuvo que adoptar las importantes decisiones que adoptó. Un vistazo somero a la Carta Democrática Interamericana despejaría cualquier duda en la materia.

Entonces, si Maduro no tiene legitimidad, no la puede perder el 10 de enero, o el 24 de diciembre o en la fecha que sea. No la tiene y punto. Pero ese “y punto” significa que el restablecimiento de la legitimidad política en Venezuela no debe depender de tales o cuales fechas, aunque algunas de estas tengan connotaciones especiales, como la del 10 de enero de 2019. Debe depender, eso sí, de que la movilización política y social haga valer las disposiciones de la Constitución formalmente vigente que, hay que insistir, establece variados mecanismos para que se generen cambios efectivos, conforme a su razón de ser.

Tales cambios no se llevarán adelante por causa de formulismos burocráticos o por declaraciones tan razonables como inútiles, si no se está dispuesto a hacerlas cumplir. El 10 de enero de 2019 se está convirtiendo en una fecha simbólica, y hay la sospecha que se puede quedar en el puro simbolismo, si no se acuerda una fuerza que desde la denuncia de la ilegitimidad de Maduro, se comprometa a fondo a superar la hegemonía.
Fernando Luís Egaña
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Noticias Nacionales / Re:PSOE El nuevo Secretario General ZP2.
« Último mensaje por Brotes en 24 horas »
Ay, cómo nos duele España
9.12.18.-

Miro y remiro las fotos de Pedro Sánchez en Cuba en total fraternidad con Díaz Canel y me embarga la tristeza ante lo que significa, para esta parte del mundo Caribe, la lenidad frente a la tiranía y el embobamiento ante un gobierno aferrado a las peores fórmulas de dominio de las naciones. Luego, el contraste: el rey Felipe en su suntuosa recepción al presidente chino, como socio de negocios. ¿Será que habrá que gritar de nuevo: “Viva el rey y muera el mal gobierno”?

La impresión que recibe cualquier desprevenido es que Sánchez, quizás en acuerdo y representación secreta de Pablo Iglesias, fue a declarar su admiración al sucesor de Fidel como decimos en Venezuela “rodilla en tierra”, haciendo gala de una postración ostentosa y un acatamiento sin reservas ante el socialismo con el que pretende, ladinamente, embarcar a España sin mirar a los lados, desconociendo la historia del mundo.

Aun omitiendo la forma torcida mediante la cual Sánchez se aposenta en La Moncloa, no deja de asombrar su rápido rasgamiento de vestiduras y su impactante declaración de que “solo él decidirá cuándo se harán nuevas elecciones”. El contubernio con Iglesias ha sido total. Ha tomado las mismas medidas que Maduro en Venezuela: repartir, aumentar sin crecer o mejor dicho decreciendo para, a la larga, destruir la economía. En Venezuela solo queda 12% de las empresas que existían antes del socialismo.

Es desalentador pensar que no basta estar en el primer mundo y ser partícipe como miembro de la Unión Europea del Grupo de los 20, para estar inmunizado contra el populismo, contra la fuerza nostálgica de la antigua Unión Soviética y del consecuente arrodillamiento frente a sus líderes: Mao, Stalin, Pol Pot y pare de contar. Sánchez revuelve la paradoja. Quizás su objetivo es recordarles a los españoles que no pueden estar a la cabeza de los países donde se vive mejor, pues pareciera que hay que sufrir, y para ello la mejor medicina es inyectar dosis letales de socialismo.

Así pues, los españoles que se preparen. El chico malo de Sánchez quiere darles un escarmiento, y para ello basta un botón: conmina a admirar Cuba, y que se haga caso omiso de las pérdidas irreparables sufridas por su pueblo; que se niegue la posibilidad de oír a los disidentes, pues ello podría perturbar a la dirigencia castrista, y, como si fuera poco, que se exalte una ligazón con la suerte del pueblo cubano. Guion al que, dicho sea de paso, pareciera querer adherirse Andrés López Obrador, que ojalá que no resulte otro Pedro Sánchez, por el bien de nuestros hermanos de México.

Sánchez, de la mano con Errejón, está abriendo las puertas del infierno, como declarara Cayetana Álvarez de Toledo ante las infames declaraciones del diputado podemita, el cual aseguró en una entrevista en Chile que en Venezuela se comía tres veces al día, en contraposición a quienes conocen y luchan frente a una situación de pobreza crítica. Cayetana Álvarez de Toledo, ratifica que “Errejón no es un ignorante. Sabe perfectamente lo que pasa. Son ellos los que hacen que la dictadura, el hambre y los niños muertos se prolonguen en el tiempo y exportan este modelo a otros países”.

Para la sociedad iberoamericana ha sido muy largo y costoso comenzar a desprenderse de los mitos, el militarismo, el populismo, la corrupción, el socialismo, el marxismo, transitando un camino tortuoso lleno de idas y venidas, como ocurre en México. Hoy por hoy, detrás de cada individuo sumido en la pobreza en Latinoamérica hay un “Yago” que murmura en su oído que la culpa de su fracaso de vida está en el imperio, en la gente que ha triunfado, en los emprendedores con iniciativas, en el capitalismo, en el mercado, en las transnacionales y, en fin, en todos aquellos que deciden innovar, crear nueva riqueza, transformar las precariedades del trópico en oportunidades para personas que se responsabilizan de sus propios éxitos y fracasos.

En Venezuela la dictadura ha patentado y vendido una supuesta “guerra económica” como culpable del fracaso de su aventura socialista; ofensiva emprendida, según Maduro, por las personas que tienen empresas, los industriales, los comerciantes, el imperio del norte, la Unión Europea, en un afán por esfumar el hecho de que el socialismo ha sido la ruta para la servidumbre y la pobreza en esta región del mundo y en todos los sitios en que se ha intentado imponer. Allí están Lula, Dilma, Ortega, los militares argentinos y la infinidad de dictadores como Somoza, Velazco Alvarado, Chávez, Maduro y toda la caterva de engañadores, muy particularmente, de la gente más humilde.

Por favor, españoles, no nos castiguen con la visión almibarada del socialismo cubano como pretenden Sánchez y Podemos; por el contrario, ayuden a abrir puertas y ventanas para que circulen la libertad y la creatividad en este rincón del mundo. Es por el bien de ustedes y el nuestro.
Isabel Pereira Pizani @isapereirap
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La izquierda, la propaganda y la realidad
9.12.18.-

El principio que rige los discursos de la izquierda es su recurrente desconexión con los hechos a los que se refiere. La mentalidad izquierdista no alcanza a visualizar lo evidente, desconoce las causas de los fenómenos sociales, no se plantea preguntas, es capaz de negar lo evidente. Mientras la realidad marcha por un rumbo, la tozudez del izquierdista delira por otro.

En 2016, por ejemplo, cuando la falta de comida alcanzó en Venezuela proporciones extremas, Iñigo Errejón dijo que las colas, que llegaron a superar los tres kilómetros para comprar medio pollo, eran producto del aumento de la capacidad de consumo. A comienzos de noviembre, cuando en Venezuela se cuentan por centenares las muertes por inanición, afirmó que los venezolanos comen tres veces al día (solo un dato serviría para estremecer a cualquier ciudadano sensible: que los venezolanos han perdido, entre 2017 y 2018, un promedio de 8,7 kilos de peso).

Más que discursos –en los que se establecen inferencias entre unas cosas y otras–, los formatos preferidos de la izquierda son las muletillas o, en su variante de parlamento o micrófono, consignas que aplanan, distorsionan o niegan lo real. Hay en ello una intención, que es la de brutalizar los intercambios, impedir la confrontación de las ideas, para que el espacio público se convierta en escenificación estereotipada y canallesca (rufianesca, cabe decir).

 La denigración del adversario es una práctica cuyo testigo puede seguirse a lo largo de la última centuria: Stalin hablaba de piojos; Fidel Castro de cucarachas; Hugo Chávez de escuálidos; Daniel Ortega habla –todavía– de esclavistas y Pablo Iglesias de castas.

No solo enturbiar los hechos, también desacreditar al rival. El izquierdista personaliza sus ataques. Su objetivo es que la política sea procaz y callejera. Una secuencia de dimes y diretes. Su impulso primordial es la hipérbole, transmitir siempre una visión dislocada, bipolar de causas y efectos. Así llegamos al meollo de las prácticas discursivas del infantilismo izquierdista: la derecha será siempre culpable de todo, por los siglos de los siglos, y la consecuencia ha sido y será, según este guion, la de crear pueblos enteros de víctimas, que viven a la espera de que algún mesías rojo aparezca y los libere.

En el núcleo de la propaganda subyace el método que consiste en partir el mundo en dos bandos: amigos y enemigos, nosotros y ellos, inocentes y culpables, héroes y traidores, solidarios y fachas, víctimas y victimarios, aliados y conspiradores. Las disyuntivas cumplen un papel potencialmente más perverso: siembran el campo para la difamación. La difamación, como sabemos, se impone a lo real, destruye las reputaciones. La propaganda izquierdista es profundamente psicógena, en tanto que promueve falsas generalizaciones y alienta el fanatismo. En la mentalidad del fanático izquierdista pululan los enunciados carentes de racionalidad o sin fundamento.

Pero este propagandismo izquierdista no está exento de eficacia. El más siniestro de sus trofeos es la considerable contribución que han ejecutado para negar, minimizar o negar la destrucción que la izquierda ha causado en América Latina. Mientras Hugo Chávez, el clan Ortega-Murillo y los Kirchner ponían en funcionamiento gigantescas maquinarias de corrupción –en todos los casos, salpicadas de nepotismo descarado–; mientras Evo Morales hacía uso de los recursos públicos para construir un multimillonario museo en homenaje a sí mismo; mientras Lula Da Silva viajaba por América Latina para tenderle alfombras rojas a Odebrecht; mientras en las calles de Nicaragua y Venezuela el poder asesinaba a ciudadanos indefensos y desarmados; mientras en los calabozos de Caracas y Managua se torturaban y torturan a presos políticos, la izquierda escogía –y escoge hoy– entre el silencio, el eufemismo o la negación abierta.

A la izquierda debemos una de las más siniestras perspectivas que se han puesto en circulación sobre la calamidad venezolana: que es el resultado de la contienda entre dos fuerzas, semejantes en muchos aspectos, dos contrincantes que no ceden en sus posiciones, como si la debacle humanitaria fuese el coletazo de dos intransigencias, de dos partes que no se ponen de acuerdo.

Esa interpretación no es inocente. Borronea lo incontestable: que se trata de una dictadura de poder ilimitado, que ejerce una fuerza policial, militar, paramilitar, judicial e institucional, desproporcionada en contra de cada ciudadano, y que ha propiciado la huida de más de 3 millones de personas, en menos de 3 años. En el marco de esa política, que sirve al régimen y resulta del todo ajena a las condiciones de persecución en que sobreviven dirigentes de la sociedad civil y políticos opositores, Pedro Sánchez dijo, el pasado agosto, que la solución a la fractura venezolana debería buscarse en un diálogo entre los propios venezolanos. Una burda manera de intentar salir por la puerta trasera.

Por absurda que sea la propaganda de la izquierda, los demócratas tenemos la tarea de responder, hacer visibles y comprensibles las falacias, mostrar los claroscuros, relieves y complejidades de lo real. No hacerlo equivale a dejar el terreno libre para beneficio de prejuicios y mentiras. La verdad lleva una desventaja: exponerla resulta más arduo. Pero no tenemos alternativa: hay que dar la batalla, aunque, por ahora, no sea previsible una tregua.
Miguel Henrique Otero @miguelhotero
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La circunnavegación llevada a cabo por Elcano resulta pues decisiva, en la consumación del proyecto, como primera constatación práctica de la teoría esférica acerca del mundo (teoría que venía rodando desde Eratóstenes y los griegos), al cerrar el campo de la geografía terrestre, definiendo los límites sobre los que se puede desplegar el expansionismo imperial. Así, el jesuita Acosta, en su célebre Historia natural y moral de las Indias, dará cuenta, perfectamente consciente, de este hito: "¿Quién dirá que la nao Victoria, digna, cierto, de perpetua memoria, no ganó la victoria y triunfo de la redondez del mundo, […]  pues dio vuelta al mundo, y rodeó la inmensidad del gran océano? ¿A quién no le parecerá que con este hecho mostró que toda la grandeza de la Tierra, por mayor que se pinte, está sujeta a los pies de un hombre, pues la pudo medir?".

El lema de Felipe II, "non sufficit orbis", habla de la conciencia de enormidad que tenían los monarcas españoles

De este modo, por la propia lógica expansionista católica, que busca globalizar la Santa Fe, los límites del imperio son continuamente desbordados, rectificados con su dilatación, siendo así que los límites del imperio español, sobre todo cuando la determinación de la raya de Tordesillas se vea difuminada (aunque no completamente borrada) con la anexión de Portugal en 1580, terminarán por identificarse (o confundirse) con "los límites del mundo".

Otro jesuita, Rivadeneyra, en su exhortación a la Armada en 1588 (Exhortación para los soldados y capitanes que van a esta jornada de Inglaterra), lo dirá con lúcida elocuencia: "Por esta reputación e imperio tan extendido, es el rey don Felipe nuestro señor el mayor monarca que ha habido jamás entre cristianos; […] los límites de su imperio son los límites del mundo; y juntando con su grandeza a Oriente con Poniente y al polo Ártico con el Antártico o el Norte con el Sur, […], rodeando el universo sin embarazos ni estorbos".

El lema de Felipe II, "non sufficit orbis" (el mundo no es suficiente), ilustrado con una esfera y un caballo al trote, acuñado en la misma línea del plus ultra carolino y aún superándolo, habla sin duda de esa conciencia de enormidad que tenían los propios monarcas españoles.

El Viejo Mundo, en definitiva, se ve superado por los dominios de Felipe II que, por fin, se confundirán con los límites del propio orbe, hecho que queda reflejado en la expresión de Ariosto, que hará fortuna ("no se pone el Sol"), y que habla también de la condición isonómica (no colonial) de los súbditos españoles ("un solo rebaño") bajo el emperador Carlos (mismo pastor): "Por tal obra, la voluntad suprema no solamente de este imperio entero tiene ordenado darle la diadema que fue de Augusto, Traján, Marco y Severo, mas de toda la tierra de acá extrema, do nunca el sol ni el año abre sendero; y bajo este Monarca quiere a punto que haya solo un rebaño y un pastor junto” (Orlando Furioso, Canto XIV).

En definitiva, el Imperio ha fenecido, pero queda su enormidad histórica, su mole documental en los archivos y en la literatura. Casado ha sabido reconocerla. Y es que, en efecto, "las Indias no eran colonias".
Pedro Insua
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